La maldición de la talla religiosa

Marta Vázquez Fernández
marta vázquez OURENSE / LA VOZ

GALICIA

El ladrón de la imagen de san Pedro dice que la abandonó porque, tras robarla, tuvo un accidente de tráfico, perdió su trabajo y a su novia y se cortó dos tendones

23 mar 2012 . Actualizado a las 12:23 h.

Dijo que para él deshacerse de la talla religiosa ha sido como una liberación. El joven de Verín detenido el pasado miércoles como presunto autor del asalto a la iglesia parroquial de Santa María de Soutochao, en la localidad ourensana de Vilardevós, de la que se llevó una imagen de san Pedro que luego abandonó, sorprendió a los agentes al confesar enseguida su participación en los hechos. Quería confesar.

Y es que el plan que el joven Raúl P.?S., de 22 años y con antecedentes penales, concibió hace unos meses como una fórmula para conseguir dinero fácil no le ha deparado más que desgracias. No solo no logró vender la talla -porque en realidad se equivocó de botín y la imagen que se llevó de la capilla no tenía ningún valor artístico o religioso al ser una copia de otra original, también robada-, sino que, además, en las semanas posteriores al robo le sobrevinieron tantos infortunios que terminó por pensar que aquello era como una maldición. La maldición de la talla de san Pedro.

Así se lo contó a los agentes del equipo de investigación de la Tercera Compañía de la Guardia Civil de Verín, que han llevado este caso. El joven aseguró que en los últimos dos meses y medio -el robo tuvo lugar a finales de diciembre- le ha pasado de todo. Y todo malo. Primero tuvo un accidente de tráfico cuando conducía su propio coche. Después, su novia lo abandonó. Por si eso no fuera suficiente, perdió un trabajo que había encontrado en Pontevedra y, además, en otro percance, se cortó dos tendones.