Un Bloque en continua reforma

Carlos Punzón
C. PUNZÓN SANTIAGO / LA VOZ

GALICIA

Las escisiones, asimilaciones y uniones se multiplican a lo largo de los 30 años de historia de un frente que aspira a ser la casa común de todo el nacionalismo gallego

12 mar 2012 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde que en 1982 el Bloque Nacionalista Galego (BNG) se convirtió en formación política, las reformas por fusiones, escisiones y absorciones han ido modelando unas veces y apuntalando otras el principal edificio del nacionalismo gallego. Su propio nacimiento vino propiciado por la alianza electoral de dos familias casi irreconciliables, la Unión do Povo Galego (UPG) y el Partido Socialista Galego (PSG).

Esa fusión de comunistas y socialistas ha determinado gran parte de la relación posterior en el frente de partidos y corrientes en el que se fue transformando el Bloque. Y esa comunión no siempre ha sido cordial, es más, casi siempre ha estado trufada de tensiones y desconfianzas, incluso desde el momento del nacimiento en Riazor cuando PSG, UPG y AN-PG (plataforma creada con fines electorales) sumaron sus fuerzas. Un año más tarde, el PSG se marchó de la formación, aunque como ocurrió ayer con Máis Galiza, una buena parte de su militancia permaneció en el frente formando el Colectivo Socialista. La ruptura tuvo sus consecuencias: el BNG perdió dos de sus tres escaños en el Parlamento, donde el PSG junto con Esquerda Galega irrumpieron con éxito.

Tres años después de la primera escisión, la UPG sufriría otra fuga en sus propias filas. El Partido Comunista de Liberación Nacional nacía a la vida política, para paradójicamente recalar en un Bloque que escenificaba un viaje hacia el centro para sacudirse los demonios que Fraga aseguraba divisar en su órbita. La tensión se hizo insoportable y el PCLN acabó también por abandonar el BNG cuando apoyó a Herri Batasuna. La Frente Popular Galega sería el nuevo marco de los escindidos.