La aldea que se hizo ciudad

maría cedrón REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

vitor mejuto

Funcionarios e inmigrantes han disparado la población del concello de Ames

14 mar 2012 . Actualizado a las 12:13 h.

Edificios de poca altura se reparten a lo largo de la vía que atraviesa sobre el lugar en el que estaba la fragua. El bum del ladrillo, que empezó a despegar en la zona hace ya dos décadas, disparó el número de viviendas de calidad con tarifas asequibles y atrajo a esta parte del concello a muchas familias de clase media-alta que trabajan en Santiago. Eso también disparó la tasa de natalidad, la más alta de Galicia, con 13,23 nacidos por cada mil habitantes. «Aquí hai moito funcionario e profesor de facultade», comentan en una tienda. Trabajadores de mediana edad con sueldos altos. «Entón Ames supo aproveitar o parón urbanístico que había en Santiago», apunta el alcalde, el popular Santiago Amor.

Incluso hoy es mucho más barato comprar algo en Ames. Una vivienda nueva de dos habitaciones está en torno a 110.000 euros en Bertamiráns y en Santiago llega a rondar los 200.000.

Con el repunte de estos nuevos colonos comenzó el despegue del sector servicios local. Bares, restaurantes, peluquerías, supermercados, tiendas de productos delicatesen, zapaterías, boutiques con ropa de gama alta... de todo puede encontrarse a lo largo de la carretera. «Aquí queda un local libre y en menos de un mes ya hay algo nuevo abierto», asegura la dependienta de una tienda de ropa interior ubicada justo ahí. De hecho, según los datos que maneja el Concello, durante el 2011 fueron pedidas 104 licencias de apertura de ese tipo de locales. En lo que va de año van ya otras 30.

Aunque el fantasma del paro no les es ajeno. «Agora está un pouco floxo, pero houbo moito movemento e os sábados co mercadillo está a rebosar», explican en el barrio. Y ya no se ve tanto tráfico como había antes. Un alivio. Una cortesía de la nueva vía que une Compostela y Brión.

O Milladoiro es otra cosa. La parte baja es bastante caótica y la alta es más ordenada. «É un pequeno Lavapiés», describe Beatriz. «Hai moita mestizaxe e hai veciños de toda clase e condición. Cando vas ao parque estás con outras nais. Ves que hai dende as que teñen un doutoramento ás que son inmigrantes. Esa mestura é boa», explica. Es de Santiago, está casada y tiene dos hijos. El suyo es el perfil tipo. Hace cinco años compró un apartamento «porque onde podía acceder a telo era aquí». Está contenta y desde el primer momento trasladó toda su vida a Ames. Aunque el transporte público une O Milladoiro y Santiago cada quince minutos hay días que incluso va andando.

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«O Milladoiro é como Lavapiés [...] hai habitantes de toda clase e condición»