18 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
Son un «matrimonio ejemplar». Lo saben bien sus vecinos porque Manuel y Pilar llevan 30 años viviendo en el barrio de la Sagrada Familia, los mismos que lleva él como taxista. Tanto sus compañeros como allegados a la familia no encuentran más que en «un arrebato o una locura» una razón lógica para comprender que un hombre «que jamás rompió un plato» hiciese algo semejante. Porque Manuel no responde en absoluto al perfil de maltratador. «Es un pedazo de pan», afirman quienes lo conocen. Lo mismo dicen de su esposa, una mujer «que ayuda a todo el mundo».