Las olas tiñen de luto A Coruña

En un gesto heroico, los agentes se lanzaron a rescatar a un estudiante que se había metido en el agua y fueron arrebatados por las olas.

Familiaresy amigos de los policías protagonizaron escenas de gran emotividad
Familiaresy amigos de los policías protagonizaron escenas de gran emotividad
la voz

El Orzán se tiñó ayer de luto. El mar se tragó a cuatro personas, tres de ellas todavía desaparecidas, antes del amanecer. La desgracia madrugó cuando, pasados unos minutos de las cinco, agentes de la Policía Nacional se lanzaron al agua para tratar de rescatar a un estudiante de Erasmus, Tomás Velicky, de 23 años y originario de Bratislava.

Según informó el secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, el joven se encontraba en la playa junto a otro grupo de al menos cinco alumnos del programa internacional celebrando el final de los exámenes y la vuelta a sus países de parte de los universitarios. En un momento dado, y «para mojarse los pies», según Ulloa, Velicky se acercó al agua y un golpe de un mar ayer en alerta naranja lo engulló. Dos policías nacionales de paisano que se encontraban en la zona, José Antonio Villamor, de 34 y natural de Friol, y Rodrigo Maseda Lorenzo, de 35 y natural de Burela, se lanzaron al agua para tratar de socorrerlo. Otros dos agentes uniformados se sumaron al rescate. Uno de ellos fue socorrido por tres policías locales, pero Javier López López, de 38 años, nacido en A Fonsagrada y vecino de A Coruña, no. Su cadáver fue recuperado junto a las rocas del obelisco Millennium a las 8.45 horas por el dispositivo de búsqueda y salvamento más amplio de cuantos ha visto desplegar la costa coruñesa, que ayer buscó con denuedo a los tres desaparecidos incluso durante la noche.

También pudo salir del agua por sus propios medios un joven que pasaba por la zona, Adrián Doce, de 26 años, que no dudó en tirarse al agua alertado por los gritos cuando iba a recoger a un amigo a un local cercano. Entonces, los policías rescatadores todavía no estaban en apuros y él mismo se encargó de bajar a la playa una cuerda para facilitar la tarea. Adrián tuvo que ser atendido con síntomas de hipotermia en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, donde lamentaba que se le había «escapado de la mano» uno de los agentes con los que formó una cadena humana para tratar de llegar hasta el joven eslovaco.

Gonzalo Giménez, testigo de lo sucedido, resumía cómo había comenzado todo cuando a las cinco de la mañana Tomas Velicky se acercó a la orilla, según pudo ver, para orinar: «La primera ola lo mojó, la segunda lo tiró y la tercera lo arrastró». Enseguida hasta una veintena de policías locales y nacionales, junto a miembros de la Cruz Roja y Protección Civil y ciudadanos anónimos, se reunieron en la arena.

Todos los brazos parecían pocos para una situación tan apurada como embravecido estaba el mar del Orzán, que dejó sobre la arena de la cercana playa de Riazor una cazadora y dos zapatos, de diferentes pares, como prueba de la tragedia en la que desembocó una fiesta universitaria.

Pasadas las nueve, la conmoción ya había sacudido a toda la ciudad, concitando en el paseo marítimo coruñés a decenas de personas entre servicios de emergencia, autoridades, medios de comunicación y vecinos.

Todos enmudecieron ante los gritos desgarrados de la esposa de Javier López, a la que se le quebraron las piernas al confirmarse el peor de sus temores.

Información elaborada por Susana Acosta, Gabriel Lemos, Ana Lorenzo, Alberto Mahía, Fernando Molezún, Emiliano Mouzo, Mónica Pérez y María Vidal

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