El de Noia, único banco natural explotable

La Voz

GALICIA

23 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El colapso de la ostra plana no es de ahora. Data de mediados del siglo pasado y se debió a la sobreexplotación de los bancos. El sector reaccionó y emuló a los productores de mejillón, cultivando el bivalvo en batea. Pero en Galicia no había suficiente semilla y hubo que recurrir a la importación para tener qué engordar. Con la cría de ostra entraron también parásitos y enfermedades que empezaron a expandirse. Y uno de ellos fue el fatídico protozoo Bonamia ostrae, ese que ahora se ceba con la ostra plana hasta el punto de provocar casi su desaparición.

Así explica Antonio Villalba el origen de un problema que afecta a Galicia, pero también a la Ostrea edulius de Irlanda, el Reino Unido, Holanda, Francia y Dinamarca. «Hai sitios nos que a produción non é agora nin o 5 % da que foi», dice Villalba, que calcula que la cantidad de ostra que ahora se comercializa en Europa no llega a 20.000 toneladas cuando bien pudo haber alcanzado las 100.000 antes de la mitad del siglo XX.

Recuperar la ostra plana es el objetivo del proyecto Oysterecovery, en el que está inmerso el investigador del CIMA. Trata de recuperar bancos naturales a través de un programa de selección genética buscando individuos resistentes a la bonamiosis. Hoy, en Galicia, solo queda un banco, muy reducido, que es capaz de soportar una campaña de explotación. Es el que existe en Noia, «que da para traballar un mes, como moito, no Nadal». Después subsisten contados reductos: uno próximo a la isla de Tambo, que explota la cofradía de Bueu, otro en Ribeira, que ya apenas es rentable, otros en Pontedeume y Ferrol... Pero solo el de Noia soporta una campaña de explotación.

Los participantes en el proyecto están ahora recogiendo información demográfica y cartográfica para diseñar un programa que pueda tener garantías de éxito. «Estudiamos a dinámica da poboación, o recrutamento, a época de reprodución...» Y un punto de extraordinario interés es el de Ortigueira. Allí, en 1991, se detectó el primer foco de bonamiosis en Galicia y eso «deu lugar a unha selección natural que fai que os individuos de alí sexan máis resistentes que noutras zonas». Y en eso se anda, en buscar la superostra que pueda llegar a sus fieles en Navidad.