«La gente es muy generosa»

Cada día reparte comida a más de 600 personas sin recursos


a coruña / la voz

Dentro de unas semanas cumplirá los 90 años, pero esto no ha sido ningún obstáculo para que siga trabajando duro cada día. Aunque Alberto Martí Villardefrancos (Santiago de Compostela, 1922) es para muchos la memoria viva de A Coruña y de Galicia a través de su trabajo como fotoperiodista, en los últimos cuatro años ha tomado las riendas de la Cocina Económica, una institución benéfica coruñesa con más de 125 años de historia, y que se financia mayoritariamente con la ayuda de los más de 3.500 colaboradores que hacen sus aportaciones periódicas. Martí no se cansa de repetir que A Coruña es una ciudad muy solidaria y que, gracias a ello, «la Cocina Económica lleva 125 años sobreviviendo entre grandes tempestades».

-¿Cuándo comenzó su relación con la Cocina Económica?

-Desde hace más de 65 años he ayudado a esta entidad. Yo iba a hacer fotografías para el periódico, y además el que estaba como administrador era amigo mío de la infancia y siempre trataba de colaborar en todo lo que pudiera.

-Y, con la que está cayendo y con su edad, ¿cómo se atrevió a presidir la Cocina Económica?

-Primero estuve unos años como vocal, y luego me nombraron presidente por unanimidad, a lo que me negué diciendo que no tenía edad para estar allí. Pero, al llegar a casa y contárselo a mi hija, que es presidenta de Unicef en A Coruña, me dijo que lo tenía que hacer, que cuando a uno lo eligen para hacer el bien común, hay que contribuir. Así que acepté el cargo.

-¿Cómo es el día a día en esta entidad?

-No se para, porque aquello es otro mundo. Tenemos muchísima gente y aquello está lleno y abarrotado, pero la gente es toda estupendísima. Es gente venida a menos, se nota que muchos son de buena familia, pero que el alcohol y las drogas acabaron separándolos, y la Cocina Económica es como su casa.

-¿Hay mucha diferencia entre los usuarios de antes y los de ahora?

-El tipo de usuarios ha cambiado muchísimo, es completamente distinto. Ahora hay gente de todas las nacionalidades y personas que han perdido su trabajo y no tienen nada. Es una mezcla tremenda, pero la mayoría son gente educada y muy agradecida.

-¿Cuántas personas utilizan diariamente las instalaciones?

-Damos más de 600 comidas, la mitad vienen al comedor y la otra mitad vienen a recoger la comida para llevársela a casa. También hay 40 jubilados que comen por un euro, el resto no paga nada. Además, ofrecemos 80 desayunos, y tenemos un servicio de ducha y de ropero, porque la gente nos regala mucha ropa.

-¿Cómo se financian?

-La mayoría son donaciones particulares. La gente es muy generosa, mucho más de lo que creemos. Hay gente que trae 10 euros, otros te llevan 50 y otros 600, que son los más pudientes. El otro día una chica joven me emocionó porque me dio 50 euros y al darle las gracias me dijo que nosotros teníamos mucho mérito, y que le gustaría dar más pero estaba en paro. Hasta la gente en paro nos ayuda.

-¿Reciben también ayuda de las instituciones públicas y de empresas privadas?

-Sí, este año el Ayuntamiento nos ha ayudado mucho, y también hay empresas como Gadis y Eroski que colaboran mucho con nosotros. El otro día nos trajeron 100 kilos de carne. Además, el cura de Teixeiro nos trae cada dos o tres meses dos camiones enteros llenos de comida que va recogiendo por los distintos ayuntamientos de la comarca.

-Además de alimentar a las personas sin recursos, ¿ofrecen otro tipo de ayuda?

-Como se nos murieron cuatro personas de frío en la calle, ahora les estamos pagando habitaciones para que no tengan que dormir a la intemperie. Son entre diez y doce personas, y les alquilamos las habitaciones en Monte Alto y la calle Barcelona. Por ahora podemos costearlo todo. Además, hemos contratado a un asesor social, que es una persona extraordinaria, y si alguien se pone enfermo, lo lleva al hospital; si necesita arreglar el carné, le arregla la documentación... Le ofrecemos una atención completa a todo el mundo.

-¿Tienen algún proyecto para los próximos meses?

-Acabamos de arreglar la primera planta de la sede y hemos gastado mucho dinero. Hemos instalado una zona de calor-café, donde además hay ordenadores, una zona de juegos, televisores y sillones para que puedan pasar un rato agradable.

alberto martí villardefrancos presidente de la cocina económica DE A CORUÑA

«Tenemos mucha gente, aquello está lleno y abarrotado, pero la gente es estupendísima»

«Una chica me dio 50 euros y me dijo que le gustaría dar más, pero estaba en el paro»

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