Doce personas luchan contra el robo del metal en Cabana de Bergantiños
13 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Desde que cae la noche hasta las seis de la madrugada, una docena de vecinos de Cabana de Bergantiños -hombres y mujeres de entre 20 y 50 años- salen a patrullar las calles y los caminos forestales de este municipio coruñés. No tienen formación policial, pero sí un objetivo claro: acabar con la sangría que suponen para las arcas municipales los continuos robos de cobre que se producen en las líneas eléctricas.
«Que teñan coidado con nós, que nos entrena Agustín [un maestro carballés de artes marciales]», apunta María Belén Castro, una de las integrantes del operativo, que, como el resto de sus compañeros, sabe que entre sus cometidos no hay ningún fin violento, sino realizar una labor de vigilancia «para que a xente estea máis tranquila» y para alertar a las fuerzas de seguridad en caso de ser necesario.
Aviso a la Guardia Civil
«No caso de que vexan algo o único que teñen que facer é avisar á Garda Civil, non meterse en nada», explica Carlos Allo, el teniente de alcalde de Cabana de Bergantiños y encargado de coordinar la brigada de vigilancia. «Aproveitamos a subvención da Xunta para contratalos, pero tamén fan outras cousas durante o día. Ademais, así temos un grupo de resposta, que permite que un concello pequeno coma o noso poida dispoñer, por exemplo, de asistencia aos accidentados durante a noite», añade Allo, quien, al igual que la mayoría de los operarios, también es voluntario de Protección Civil.
Perfil variado
Entre los doce vigilantes hay madres de familia, jóvenes y profesionales de todo tipo, aunque con una característica común: todos estaban en el paro y han encontrado una oportunidad de trabajar en una actividad con la que, por el momento, se sienten encantados. «Eu estaba na construción, pero agora diso non hai, e este non é un mal choio», explica Diego Leis, un operario de 24 años, que llevaba dos meses desempleado cuando le ofrecieron el trabajo.
Inversión realizada por concellos y empresas para reponer el cable robado
15
Millones de euros