«La novatada que sufrió mi hijo refleja una sociedad enferma»

El lucense al que quemaron los ojos en Santiago denunció los hechos


lugo / la voz

El inicio del curso universitario tendrá que retrasarse para David (nombre ficticio), el joven lucense que resultó herido de gravedad la semana pasada en una fiesta de novatos en Santiago de Compostela. Él fue uno de los tres jóvenes que sufrieron daños porque alguien arrojó un producto cáustico, un detergente industrial. A David le quemó los ojos y, aunque su padre explicó ayer que recuperará la vista, recibe ahora cuidados diarios y debe ir al médico con frecuencia. El joven, de 18 años, se repone en su hogar, donde permanece, sin salir a la calle, con los ojos vendados y unas gafas de sol.

David se fue a Santiago para estudiar Derecho, y se alojaba en el colegio mayor San Agustín: «Se marchó ilusionado, y lo recibieron con ritos primitivos». Así lo explica su padre, quien califica de salvajada lo que hicieron a estos jóvenes: «La novatada que sufrió mi hijo refleja una sociedad enferma; el hecho de que los jóvenes se arrojen basura, se diviertan con el botellón y el alcohol, es una metáfora de la sociedad actual», afirma.

Agresión del grupo de chicas

Este padre de familia cuenta que a su hijo lo hirieron en una fiesta que cada año organizan estudiantes de varios colegios mayores de Santiago. Era una batalla de chicos contra chicas en la Praza do Irmá Gómez, cerca de la plaza de abastos: «La fiesta en sí es una novatada, organizada por veteranos. Mi hijo fue porque le apetecía, pero unas chicas lanzaron el detergente industrial cuando los jóvenes estaban tirándose cosas, y se supone que deberían saber que se trata de un producto muy peligroso». Varios de los jóvenes acabaron en urgencias por ello.

La familia de David se llevó un susto enorme al conocer la noticia. Denunciaron los hechos y ahora dicen que toca dejar a la policía hacer su trabajo: «A nosotros nos toca cuidar del niño para que se recupere pronto». Por su parte, David está deseando curarse y volver pronto a las clases. La preocupación de su padre ahora es doble. Además de su hijo herido piensa en el otro que tiene, más joven, de 16 años, y teme que le pueda ocurrir algo similar en su día.

Fiestas que acaban en delitos

Este hombre reconoce que siempre hubo novatadas, pero lo que ocurrió este año «es un delito de lesión». Los jóvenes no suelen hablar de los detalles de estas fiestas, que permiten al novato acceder a amistades y ganarse el respeto de los veteranos. «Es la fuerza del grupo», cuenta el padre del lucense, quien recuerda que este no es un fenómeno exclusivo de nuestro país.

El año pasado, en Francia, según el comité contra las novatadas (CNCB), cuatro jóvenes fallecieron como consecuencia de estas prácticas. Frenar el nivel de violencia al que llegan estos rituales es complicado, sobre todo cuando el alcohol aparece por medio.

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