Ni Lugo es Pontevedra ni el San Froilán cuenta en su programa con un cartel taurino como el de las fiestas de la Peregrina; pero ayer, en el Domingo das Mozas, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Blanco y demás miembros de la comitiva del PSOE cosecharon algo parecido a lo que en círculos taurinos podría entenderse como división de opiniones.
El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, el ministro y cabeza de cartel por la provincia y otras caras conocidas del PSdeG-PSOE -como el secretario xeral, Pachi Vázquez, o el alcalde lucense, José López Orozco- entraron en una de las casetas cercanas al parque Rosalía de Castro pasadas las dos y media de la tarde. Tras un breve recorrido por la zona del ferial elegida para satisfacer un rito tan propio del San Froilán como es degustar en grupo unas raciones de pulpo, la entrada en la caseta generó unas reacciones tan encontradas como intensas.
Para unos, la llegada de la comitiva motivó abucheos y palabras tan cortas como elocuentes: «Fuera, fuera», se oía y se veía decir a parte de los comensales. Tampoco faltaron los aplausos, aunque esas antagónicas expresiones sí tuvieron un punto en común: coincidieron en su brevedad, y se fueron apagando en cuanto los políticos se dirigieron a la zona que estaba asignada para ellos.
Los momentos previos a la comida, a la que se sumaron parlamentarios y representantes municipales de la provincia, dejó una imagen que en cambio no se había producido en el recorrido efectuado minutos antes. El candidato a la presidencia del Gobierno y el ministro que liderará la candidatura socialista por la provincia coincidieron a solas, frente a frente, antes de empezar a comer. Durante el paseo previo, en el que José Blanco protagonizó varios saludos a personas que se encontró al pasar, el político de Palas caminó unos pasos por delante del aspirante a la Moncloa.
Aunque el primero llevaba americana, sí coincidieron en el color de la camisa, un blanco con el que un madridista confeso como Pérez Rubalcaba se siente cómodo. Por lo demás, no hubo declaraciones en un paseo que comenzó con algo de retraso sobre lo previsto. Aunque los políticos solo hablaron entre ellos, algunos sí hicieron comentarios a su paso. «Aí vai», exclamó alguno de los que observaban el recorrido del grupo, cuya llegada al lugar de la comida coincidió con un momento de intensa actividad de los camareros.
Como miles de personas
Los políticos hicieron lo mismo que miles de lucenses y de visitantes en el día de ayer, en el que el pulpo ejerció como uno de los principales reclamos de un concurrido Domingo das Mozas, una de las principales jornadas del San Froilán. Fue un pequeño paréntesis en unas semanas en las que la precampaña y la campaña obligarán a los candidatos a esforzarse como los buenos diestros para lograr el apoyo unánime del tendido.