Las sucesivas reformas legales que han afectado a la seguridad vial han incrementado sustancialmente la cantidad de conductores que se han visto delante de un juez. La posibilidad de acabar en la cárcel también ha ido cambiando en los últimos años. La mayor parte de las condenas que se dictan en Galicia acaban con el conductor asistiendo a talleres de seguridad vial o pagando una multa, pero algunas conductas pueden enviarlo directamente a la cárcel.
¿Cuál es el procedimiento normal ante delitos no graves como una alcoholemia?
Una vez llega el atestado policial al juzgado de guardia cabe la posibilidad de que el acusado se conforme para beneficiarse de una reducción de pena en un tercio. De no haber conformidad, el fiscal acusaría formalmente de manera que se celebraría un juicio penal en un plazo máximo de quince días.
¿A qué penas se expone el acusado?
Según el fiscal Carlos Gil, especialista en delitos contra el tráfico, además de la retirada del carné, lo normal es la solicitud de penas de prisión de hasta seis meses o una multa de hasta doce meses con la cuota diaria que el juez determine en función de las circunstancias del atestado y que estará siempre entre un mínimo de tres euros y un máximo de 400. La tercera alternativa es el cumplimiento de trabajos en beneficio de la comunidad que pueden llegar hasta las 90 jornadas. Esta pena solo puede ser impuesta con el consentimiento del condenado, pero es la alternativa que prefieren la mayoría ya que, en la práctica, se traduce en la asistencia a talleres de seguridad vial que pretenden concienciar al conductor y modificar su conducta.
¿Qué ocurre cuando se produce una reincidencia?
La reincidencia es una circunstancia agravante que se tiene en cuenta tanto para solicitar e imponer las penas en sus límites máximos como para denegar al reo el acceso a determinados beneficios cuando ha sido condenado, explica Carlos Gil. El fiscal subraya que la reincidencia puede ser también determinante para que se decida el decomiso del vehículo, una medida que, aunque ya se contemplaba en el anterior Código Penal, su posibilidad de aplicación fue ampliada en la última reforma. Restringir el acceso a su vehículo al conductor reincidente puede ser la única medida eficaz para evitar su conducta antes de enviarlo a prisión. La norma se aplica solo en casos muy extraordinarios.
¿Qué tipo de circunstancias podrían llevar a un conductor a prisión?
La cárcel está reservada para Los delitos más graves. Acabar entre rejas supone haber rebasado muchas veces los límites o haberlo hecho causando muy graves consecuencias. «Las penas de cárcel se suelen imponer cuando el autor ya ha sido condenado en otras ocasiones por los mismos delitos y se llega a la conclusión de que las penas de trabajos en beneficio de la comunidad o las multas que ya se le han impuesto no han servido para corregir su conducta», explica el fiscal Carlos Gil. Una conducción temeraria bajo los efectos del alcohol u otras drogas con resultado de muerte o lesiones graves puede acarrear penas efectivas de cárcel.