La legislatura de la verdad

Xosé C. Fernández

GALICIA

13 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Desde que en julio del 2001 Aznar, Cascos y Fraga asistieron al inicio de las obras del eje atlántico han transcurrido casi tres legislaturas. Dejando a un lado las cansinas obras en Castilla y León, y la próxima inauguración del tramo interior de Galicia -de Vigo y Lugo no se ha vuelto a saber-, la verdadera unión de Galicia con la Meseta no será realidad hasta vencer el tramo de 120 kilómetros entre Sanabria y Ourense.

El protocolo firmado por Fomento y la Xunta en el 2009 ha sido la hoja de ruta de las Administraciones, una para avanzar lo que puede, otra para quejarse por sistema. Pero dos años ya de retraso en completar las licitaciones deja la pelota en el aire, sujeta a vientos y vaivenes procedentes de otros puntos cardinales.

Haber firmado papeles con pólvora del Rey, sin disponer de consignaciones presupuestarias firmes, enfrenta a Galicia con los avatares de una nueva legislatura: a un partido con el cumplimiento de unos plazos casi imposibles técnicamente, sin credibilidad política ni resuello económico. Al otro, con más posibilidades políticas y similares dificultades económicas, pero con evidente falta de garra reivindicativa gallega.

A partir del 12 de septiembre empiezan a vencer los plazos para las primeras adjudicaciones, que deberían tener continuidad hasta el verano del 2012. Se acerca pues el momento de la verdad, de que los partidos se saquen la careta y transmitan a la ciudadanía que, una vez más, Galicia quedará a los pies de los caballos bajo interés de los de siempre.