Buscan a un estafador que ofrece trabajo en Suiza a cambio de 200 euros

a. mahía A CORUÑA / LA VOZ

GALICIA

El embaucador, especialista en parados, desaparecía tras recibir el dinero y no les volvía a coger el teléfono a las víctimas.

12 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Cincuentón con buena planta y mejor labia, rubio, complexión fuerte y un gran embaucador. Así lo definen quienes tuvieron la desgracia de caer en sus garras, que son muchos. Decenas, según fuentes policiales, que vieron como en los últimos meses aparecieron por las comisarías gallegas parados de todas las edades denunciando que habían sido estafados por un individuo que les había ofrecido un trabajo en Suiza a cambio de 200 euros. En cuanto se los entregaban, desaparecía y no les volvía a coger el teléfono.

Una de sus víctimas contaba ayer cómo fue a parar a los pies de este estafador. Está en el paro y un amigo lo llamó en marzo para avisarlo de una oferta de trabajo muy bien remunerado. La había encontrado en un cartel colgado en un bar de Ordes en el que se podía leer: «Si quieres ganar 3.000 euros al mes trabajando en la construcción en Suiza, llámame».

El hombre, desesperado por la falta de oportunidades, tecleó el número inmediatamente. Al otro lado contestó el que con el tiempo se convertiría en su pesadilla. Con un verbo florido, le explicó por encima en qué consistía el trabajo y se citó con él en una conocida cervecería coruñesa. No le preguntó el nombre ni le pidió su teléfono. Lo único que le exigió fue que el día de la cita llevase consigo 200 euros, el dinero preciso para los trámites burocráticos.

Allá se fue el hombre, con su dinero y seguro de tener por fin un buen trabajo con un magnífico sueldo. Cuando llegó a la cervecería se encontró con el estafador hablando con tres chicas, ofreciéndoles a ellas lo que le había ofrecido a él. Les explicó que los 3.000 euros de sueldo eran «limpios de polvo y paja» y que no se preocuparan por el alojamiento, pues la empresa constructora los ubicaría en un piso «muy bien de precio». Terminadas las explicaciones, le pidió que lo acompañara a su coche, un flamante vehículo que sirvió de oficina. Allí le entregó los 200 euros y el estafador le prometió que en unos días lo llamaría para decirle la fecha exacta de su incorporación al empleo. El problema fue que pasaron unos días, una semana, un mes... y nada de nada. La víctima no hacía más que llamarlo por teléfono, pero ya nadie contestaba. Mientras, fue conociendo a gente en sus mismas circunstancias. Por el momento conoció a tres. Pero hay muchísimos más, según la delegación del Gobierno.

Ofrece trabajo en Suiza a cambio de 200 euros

El embaucador les dice a sus víctimas que los 200 euros son para trámites burocráticos. Pero son para él. Además, la cantidad es inferior a la barrera que separa la falta del delito, la diferencia entre ir a la cárcel en caso de ser detenido o pagar una simple multa. Al tratarse de una cifra por debajo de los 400 euros, en caso de que algún día este hombre sea arrestado y llevado ante un juez, no ingresará en prisión. Le impondrán una sanción económica y punto. Otra cosa sería que las víctimas se unan y puedan procesarlo por un delito de estafa continuada.