Un oficio de siempre, pero ahora más seguro

Patricia Blanco
patricia blanco REDACCIÓN / LA VOZ

GALICIA

Mientras trabaja, el empleado de una pirotecnia habla de la profesionalización del sector: extintores, casco o papel ignífugo

04 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Lleva casi once años trabajando con la pólvora en sus manos. Óscar Rodríguez Muñiz tiene solo 32, pero ha vivido ya la progresiva profesionalización del sector de las pirotecnias, que hoy en día conforman 17 empresas en Galicia. Él trabaja en una de ellas, Artefogo (A Laracha), y hace tan solo unos días era el encargado de tirar las bombas de palenque al mediodía en las fiestas de San Pedro celebradas en la localidad de Soandres, también en el municipio larachés. Pero no iba solo. Lo acompañaba otro profesional de la misma compañía, al que Óscar llama por su apodo: Cachadas.

Ser fogueteiro ya no es solo prender la mecha y disparar. De hecho, en Soandres, el dispositivo estaba minuciosamente preparado: Cachadas se quedó junto al monasterio, pendiente de la eucaristía. Y Óscar, con la pólvora, se desplazó una buena cantidad de metros más allá de esa ubicación, para echar las bombas desde un campo de maíz.

«O primeiro que miramos é a dirección do vento, a distancia das casas e a distancia dos montes. Iso sempre. E hoxe, xa ves, aquí no medio do millo, é a mellor zona e non haberá problema, o monte está lonxe», explica Óscar mientras no empieza la misa, poniendo en práctica las recomendaciones de Medio Rural. Se han prohibido los fuegos artificiales en Galicia, pero solo en determinadas circunstancias. En Soandres, ese día, no se dan. Así que no hay trabas para amenizar la fiesta con los estalos. «Pero se vísemos algo de fume, xa actuamos». Para eso van preparados.

Carné profesional

A través de un walkie-talkie, Cachadas le da la señal al fogueteiro: empieza la misa y Óscar lanza las primeras bombas. «Despois avisarame para a alza e cando empece a procesión», matiza.

Mientras tanto, comenta las medidas de seguridad que llevan: «Dous extintores, dúas palas profesionais, coma as dos grupos antiincendios e este bidón de auga. Para nós, os cascos. A auga traémola para mollar a zona na que traballamos, se é necesario. Aquí, como ves, non fai falta, porque é terra. Os que traballamos nas pirotecnias temos carné profesional e de manipulación de mercancías perigosas». Explica que hay bombas de tres tiros, de seis, de quince.

Saca del bolsillo un papel y le prende fuego con un mechero. No arde. «Ves, é ignífugo. Con isto é co que revestimos a pólvora, porque o papel, cando cae, sería o que prende o lume. Deste xeito, non. Hai uns dous anos que o facemos; é máis caro, pero seguro. Facemos todo o posible por aumentar a seguridade, porque se prohíben os fogos, entón si que temos que ir á rúa as 200 familias que vivimos disto en Galicia, despois do que gastaron as pirotecnias para profesionalizarnos e adaptarse ás normativas».

Viven el invierno esperando el verano, su época de trabajo, por las fiestas. Aunque también hay contrataciones menores: para bodas o similares.