Los datos que recogen 81 estaciones en toda Galicia y un equipo de meteorólogos entrenado son las claves para hacer predicciones fiables
08 may 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Para quienes se dedican a pronosticar el tiempo, el período más crítico del año acaba de pasar. En Semana Santa, todo el mundo está pendiente del cielo y el parte meteorológico se examina con lupa. «Pero es primavera, una estación bastante cambiante, y se piden pronósticos con casi 10 días de adelanto. Es muy complicado», afirma Ana Lage, de MeteoGalicia.
Para realizar las predicciones operativas -las que luego se traducen en los mapas que salen en periódicos, televisión e Internet- los meteorólogos necesitan información de dos cosas: de lo que ya ha pasado (para saber si las previsiones anteriores fueron certeras y comprobar que la evolución es correcta) y de lo que va a pasar. «Es decir, necesitamos datos de clima y modelos de predicción numérica», explica Vicente Pérez Muñuzuri, director de MeteoGalicia. «Son un conjunto de ecuaciones matemáticas que dan cuenta de cómo es el estado de la atmósfera y permiten ver su evolución. Son enormemente complejas», añade. Tanto que, para resolverlas, hay que ejecutarlas en el Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga).
Los datos que usa MeteoGalicia para elaborar sus pronósticos llegan a través de la red de observación desplegada por tierra, mar y aire. Proceden de las boyas oceanográficas, del satélite Meteosat II, de los globos sonda (se lanza uno cada semana a la estratosfera desde Santiago, y cuando hay fenómenos adversos se sueltan más) y, sobre todo, de las estaciones meteorológicas. Además de algunas manuales que quedan, las móviles (para fenómenos adversos o emergencias) y las agrometeorológicas (medio centenar incorporadas el año pasado), hay 81 estaciones automáticas repartidas por toda la comunidad, que envían datos cada diez minutos sobre temperatura, lluvia, humedad, viento y presión, y que forman la única red en España, junto con la de los aeropuertos, que ha logrado la certificación de calidad ISO 9001. «Cuando empezamos, en el año 2000, teníamos 10 o 15 estaciones; ahora son 80 y con los mejores sensores meteorológicos que hay», afirma Pérez Muñuzuri.
La última adquisición tecnológica es el radar meteorológico, que funciona desde enero y es capaz de localizar precipitaciones, calcular su movimiento, estimar su composición e incluso prever su evolución a muy corto plazo. Todo eso desde Cuntis (Pontevedra), donde se ha ubicado, y en un radio de acción de 250 kilómetros. «En el seguimiento de un frente lluvioso puede predecir, por ejemplo, que en una o dos horas va a caer una granizada en la AP-9», explica Pérez.
El factor humano
Pero toda esa capacidad técnica se quedaría coja sin el factor humano. Detrás de un pronóstico del tiempo fiable debe haber siempre un buen predictor operativo. «Con el ordenador solo no basta», apunta el director de MeteoGalicia. «Porque a veces los modelos numéricos fallan, no llegan los datos o el sistema de medición se estropea. Nosotros tenemos que hacer nuestro trabajo igual. La experiencia de muchos años y nuestros conocimientos de la orografía, la geografía y la climatología de Galicia son básicos. Estamos superentrenados», añade el meteorólogo Juan Taboada. Por eso los predictores mantienen la calma pese a que el suyo «es un trabajo contra el tiempo». «Desde que recibes información hasta que haces la predicción no pasan más de una o dos horas. Requiere concentración y hay que ser ágil», comenta Lino Naranjo. «Y hay otra presión añadida -subraya Ana Lage-: todo el mundo sin excepción quiere que aciertes el tiempo que va a hacer en su casa».
«Predecir es un trabajo contra el tiempo. Requiere concentración y hay que ser ágil»