Las complicaciones que los mercados financieros proyectan sobre la ejecución de obra pública con capital privado también aparecen en el contexto de la decisión de los ministerios de Fomento y Hacienda de cambiar la fórmula inicial que había anunciado José Blanco para el macrocontrato del acceso del AVE a Galicia. De una licitación de 6.000 millones de euros por el sistema de concesión se ha pasado a una fórmula más compleja en su estructura pero que posiblemente aporta más seguridad para la realización efectiva de la obra, con 2.332 millones de euros de aportación del capital privado y 3.046 que financiará el ADIF a través de la consignación de las partidas correspondientes en los Presupuestos Generales del Estado.
Este nuevo sistema, además de reducir el endeudamiento, pone la financiación de las obras de la plataforma entre Lubián y Ourense a salvo de las restricciones de crédito que puedan sufrir las adjudicatarias y garantiza la financiación pública de esas obras. Eso sí, la fórmula compromete a los próximos Gobiernos a mantener una inversión media en el AVE gallego de 500 millones al año.
Depuradora de Vigo
La decisión de Fomento minimiza el riesgo de dificultades como las que ya están ocasionando contratiempos en el proceso de contratación de la depuradora de aguas de Vigo, que constituye junto al nuevo hospital uno de los grandes proyectos de la Xunta para la ciudad en esta legislatura. Los problemas para disponer de financiación han llevado a las empresas a solicitar al Ministerio de Medio Ambiente la ampliación del plazo para presentar sus ofertas. Finalmente, las compañías dispondrán hasta mayo para cerrar sus propuestas de viabilidad financiera y optar a la adjudicación de la estación de tratamiento de la ciudad olívica.