El nuevo consistorio, de Tuñón y Mansilla, costó 11,5 millones de euros
19 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Lalín ya tiene su icono arquitectónico. El nuevo consistorio, diseñado por Tuñón y Mansilla, pasó ayer la prueba de fuego. El castro tecnológico superó el examen de una treintena de arquitectos gallegos, que pudieron analizar cada detalle del edificio. Y, de paso, saciar su curiosidad después de la expectación levantada por el proyecto que supuso para los arquitectos madrileños su primera incursión en las líneas curvas.
Pero la construcción del edificio también generó controversia desde el inicio. La oposición municipal, tanto PSOE como BNG, cuestionaron ya el proceso previo para elegir a los arquitectos, así como los vaivenes y recortes sobre la idea inicial. Tampoco faltaron críticas por el incremento de costes. La obra salió a concurso por 9,7 millones y fueron necesarios dos reformados del proyecto, uno de ellos con coste económico, que elevó el precio a 11,5 millones. Una cuantía tildada de «excesiva» por ambas formaciones políticas para un municipio de poco más de 21.000 habitantes.
La gestación del denominado castro tecnológico arrancó en noviembre del 2004 con la convocatoria de un concurso de ideas en el que se eligieron siete propuestas. Tuñón y Mansilla compitieron con Espegel y Fisac, Irisarri y Piñeira, MVRDV, Soriano y Asociados, Ayala Arquitectos, Cristina Díaz y Efrén García Grinda. Del proyecto ganador de Emilio Tuñón y Luis Mansilla, el jurado calificador valoró especialmente su flexibilidad.
Ayer los arquitectos madrileños mostraban con orgullo su nueva creación, que pasó por situaciones que pusieron en peligro su continuidad. La principal fue la quiebra -a mitad de camino del proyecto- de la empresa lalinense Proinsa, el 50% de la UTE a la que se adjudicó la construcción del inmueble. La otra parte, la firma FCC, asumió finalmente en solitario la conclusión de los trabajos. El 22 de septiembre del 2006 se colocaba la primera piedra del edificio y ayer se firmó el acta de recepción de la obra.
La casa consistorial cambió de fisonomía respecto al diseño inicial, en especial tras el reformado de febrero del 2005 al recortarse espacios para abaratar costes. El edificio modificó su baja altura y una serie de espacios más diseminados por una superficie menor y una torre de cuatro plantas.
Ayudas oficiales
El gobierno lalinense pudo afrontar el elevado coste económico en buena medida por la generosidad de las instituciones, con varias ayudas de distintas consellerías y también de la Diputación de Pontevedra. Aportaciones oficiales que posibilitaron levantar un edificio que destaca por su fachada, cubierta de cristales de diferentes tonos de verdes.
Dentro del inmueble, una espaciosa entrada da la bienvenida al visitante, que puede acceder a la siguiente planta a través de una escenográfica escalera helicoidal. Ahora solo queda esperar cuándo podrán subir sus peldaños los vecinos. El traslado se realizará entre marzo y abril.