Sonrisas para tapar una profunda crisis interna

La Voz

GALICIA

A Enrique Poly Nóvoa es imposible arrancarle una declaración crítica con lo que está ocurriendo en el PP ourensano a nivel interno. Sin embargo, su entorno valora muy negativamente los movimientos realizados por José Manuel Baltar Blanco desde que este ganase el congreso provincial del partido. Al día siguiente de ese cónclave, el nuevo presidente abrió un proceso para elegir candidato en la capital sin contar entre los posibles alcaldables con el actual portavoz municipal, Nóvoa, que además era el mejor valorado en las encuestas internas de que disponía el partido y también en algunas externas. Finalmente, al igual que ocurrió ayer con la presidencia del PP local, colocó a Rosendo Fernández como aspirante a la alcaldía.

Todos estos movimientos han sido interpretados como una venganza del presidente provincial contra quienes apoyaron a su contrincante en el congreso que ganó en enero. De hecho, sectores cercanos a Nóvoa creen que estas maniobras contribuirán a dividir aún más al partido, quedando a un lado los que respaldan a la familia Baltar y, al otro, los que siguieron las directrices del oficialismo del PPdeG y, por tanto, de Alberto Núñez Feijoo, que apostó por el regidor de Verín, Juan Manuel Jiménez Morán, para liderar al partido en la provincia.

A pesar de todo, ayer Baltar Blanco enmarcaba el relevo en la presidencia local del partido en la «normalidad». «No hay nada raro. Ya veníamos hablando desde antes del verano de que sería bueno unificar el liderazgo político en el partido con la candidatura a la alcaldía», dijo.