Sentencia inminente para Jacobo

E. V. Pita VIGO/LA VOZ.

GALICIA

El hombre declarado culpable de la muerte de dos gais en Vigo fue ayer a firmar al juzgado y se cruzó en el patio con el juez que, hoy o mañana, le impondrá la pena

14 oct 2010 . Actualizado a las 11:33 h.

Jacobo Piñeiro, Kiyo, cumple hoy 20 días en libertad después de haber sido declarado culpable del asesinato de dos gais y del incendio de su piso en la calle Oporto, de Vigo, el 13 de julio del 2006. Como todas las tardes, ayer acudió, a las 17.35 horas, a firmar en el juzgado de guardia de Vigo. La casualidad hizo que se cruzase de frente con el magistrado que va a dictar su sentencia en cuestión de horas y que probablemente le imponga una pena de entre 40 y 60 años de cárcel.

El autor del crimen podría estar disfrutando de sus últimas horas en libertad ya que el magistrado ha confirmado a sus superiores que dictará la sentencia esta semana, probablemente hoy o mañana. El fallo es «inminente», según aseguró dicho ponente al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia y al presidente de la Audiencia Provincial de Pontevedra. Este último abrió una investigación tras las quejas de la asociación Colegas por la tardanza en salir la sentencia y el alto riesgo de fuga.

Por el momento, Jacobo Piñeiro sigue localizable. Ayer acudió a firmar enfundado en un chándal, con la gorra que suele usar y tras dejarse crecer la perilla, que afeitó durante el juicio celebrado entre el 16 y el 24 de septiembre. Se apeó de un coche a 50 metros de distancia de la Audiencia porque el aparcamiento está muy vigilado por la grúa municipal.

Este cangués de 32 años subió la cuesta en silencio y cabizbajo. Piñeiro llegó a la verja justo en el mismo momento en que salía el magistrado-presidente de la Quinta Sección de la Audiencia de Pontevedra, con sede en Vigo. Este juez sellará su destino en cuestión de horas. Todo apunta a que el jurista salía de la Audiencia tras ultimar unas gestiones relacionadas con la redacción y transcripción de la sentencia de Piñeiro.

Fotos a la entrada

Una vez que el magistrado firme el fallo, convocará una vistilla en la Audiencia para estudiar la petición de la Fiscalía de que Piñeiro ingrese inmediatamente en prisión provisional para cumplir la mitad de la pena mientras la sentencia no es firme.

Un fotógrafo y un cámara de televisión esperaban a Jacobo Piñeiro en la puerta de la Audiencia. Un periodista le preguntó: «Jacobo, ¿tienes algo que decir sobre lo que está pasando?». Pero el acusado ni levantó la mirada y, con gesto serio, continuó hacia el juzgado sin murmurar palabra. Ya ha escarmentado desde el día que oyó su veredicto de culpabilidad, el pasado 24 de septiembre, y, enfadado, increpó a dos cámaras y les hizo feos gestos.

Ayer se mostró cauto. Pasó por el control policial y entró en la oficina del juzgado de guardia que esta semana está a cargo del número 3 de Instrucción. Un minuto después salió con el papel en la mano que prueba su comparecencia. Debe firmar dos veces al día, por la mañana en Cangas, donde reside con sus padres, y por la tarde, de 17 a 18 horas, en Vigo porque es el juzgado abierto de tarde en la comarca. Siempre ha cumplido. Sabe que un desliz lo devolvería a prisión por quebrantamiento de la libertad condicional. Está en la calle desde el 13 de julio porque agotó el plazo de cuatro años en prisión provisional a la espera de juicio. Fue absuelto por un jurado en el 2009, pero el veredicto fue anulado y hubo que repetir el juicio.

De camino por el patio, Kiyo hizo caso omiso a los fotógrafos y se perdió en silencio por el aparcamiento para reunirse con el conductor del coche en el que había llegado.