«Nos comedeiros só temos que adaptar prácticas ancestrais aos tempos modernos, prácticas que, por certo, permitiron a convivencia co lobo desde sempre en Galicia», defiende Jacobo Feijoo, del sindicato Unións Agrarias. Una costumbre, recuerda Rosa, que «Bruselas dejó de considerar legal tras la crisis de las vacas locas» y que quedó proscrita. Feijoo apela a los criterios científicos para restaurar con garantías los comederos controlados en áreas loberas: «A UE fala sobre todo do perigo do MER (material específico de risco), é dicir, das vísceras e da columna vertebral», donde se concentran los priones, el quid del mal de las vacas locas. «Se hai comedeiros de buitres noutras zonas de España, ¿por que non de lobos?». Rosa está de acuerdo con la importancia de su posible puesta en marcha, pero apela a la responsabilidad y recuerda que se sospecha que la propagación de la hemorragia vírica del conejo tuvo que ver con este tipo de prácticas mal entendidas.