La falta de espacio en un cole de Ponteareas obliga a dar asignaturas fuera de las aulas
17 jun 2010 . Actualizado a las 20:47 h.Ponteareas rebosa de niños. Tan joven es el ayuntamiento cuyo estirón lo puso a la cabeza de Galicia, que los colegios se quedan pequeños. Si se une el crecimiento de población (de más de 5.000 habitantes en una década) a la falta de previsión, el resultado es poético: niños dando clases en el pasillo.
Así ocurre en el colegio Ramiro Sabell. El aulario inaugurado para hacer frente al aumento de matriculaciones, que se inició con 270 y el próximo curso rozará los 400, se ha quedado sin espacio dos años después de abrirse. A dos aulas por curso, terraza, comedor y almacenes, las cuentas no salen. Por eso en el pasillo de entrada existe una hilera de mesas con ordenadores.
No hay otro hueco donde dar las clases de informática y la alternativa a religión. Incluso la de psicomotricidad se ha llevado al aula de profesores. «Se podría cerrar la terraza, que no tiene mucho sentido con un clima como el gallego y que necesita además una barandilla más alta», recuerdan desde la ANPA.
Desviar alumnos a otros centros es impensable. En el Fermín Bouza Brey la situación extrema de ocupar con clases otras zonas se repite por laboratorios, pasillos o cocinas, por eso el viernes se manifestarán para solicitar otro colegio de primaria, con apoyo de la mayoría de la comunidad educativa del concello.
A la falta de espacio para desdoblar las clases se une el mermado patio. Aunque aumentaron los alumnos, la zona de esparcimiento se redujo con la construcción del aulario para infantil. Un problema al que se une la situación del parque recién construido y sin inaugurar desde hace seis meses. Falta que la empresa pegue el caucho al suelo y no se sabe nada desde diciembre.
Nuevo colegio
El edificio de primaria es todo alboroto. «Se cumple la ley por los pelos, en las aulas hay hasta 27 niños. Si para el año se encuentran con repetidores, no queremos saber a cuántos llegarán», recuerdan los padres. Las cifras del censo no dan tregua. Solo este año ya tuvieron más peticiones de las que pueden afrontar. «Había 57 solicitudes para infantil y solo 44 plazas. Pero la solución no pasa por crear una línea tres, no queremos masificación, en Ponteareas hace falta otro colegio», recuerdan desde el Ramiro Sabell, que apoyará las movilizaciones.
Los problemas en el nuevo aulario de infantil no se quedan en las clases. Falta parte del tejado en la entrada exterior y con el lugar habilitado como comedor la polémica está servida. «La ANPA lo gestiona, pero existe un vacío legal sobre las instalaciones, no sabemos a quién corresponde la limpieza de la parte sobrante», recuerdan los afectados. Las peticiones de limpieza al Concello no cuajan y de la Xunta no tienen respuesta.