Sus ídolos son Horatio Caine y sus compañeros del equipo forense. «Quiero ser un investigador CSI. Ingresar en la policía y trabajar en la científica», asegura Carlos Gude. Este joven de 25 años es alumno del ciclo superior de Anatomía Patológica y Citología del colegio Vivas, un acrisolado centro de formación profesional que ocupa un edificio de cinco plantas en la calle Príncipe. El centro es privado pero mantiene conciertos con la Consellería de Educación, aunque el ciclo de Anatomía Patológica no está concertado.
Carlos Gude realizó anteriormente un ciclo de Administración de Sistemas Informáticos. Estudió entre el 2000 y el 2002 en Addes. Cuatro años más tarde comenzó a trabajar como teleoperador de Tele 2, empresa que compró a la viguesa Comunitel y que hoy pertenece a Vodafone. Estaba en el centro de llamadas de la calle María Berdiales, uno de los tres call center que Vodafone mantiene en España. «Casi todas las empresas han trasladado sus centros de llamadas a Argentina», aclara este joven.
Para Carlos Gude, lo más interesante del ciclo que está realizando es la formación en centros de trabajo. El próximo año realizará seis meses de prácticas como becario en un laboratorio.
Una de las salidas del ciclo es la de ayudante de forense. «Me interesan las autopsias y me gustan los casos difíciles», comenta este joven.
Su amiga Nerea Gómez realizó un curso de geriatría que no está reconocido oficialmente como ciclo de FP después de estudiar bachillerato. Realizó prácticas en un geriátrico y le entró el gusanillo por la Medicina o la Enfermería. Ese es el próximo proyecto de esta joven de 21 años. Comenzará una de estas dos carreras cuando termine Anatomía Patológica.
Pero antes de matricularse en el colegio Vivas, Nerea estuvo trabajando en hostelería durante tres años. «Es un trabajo duro, que no está valorado. Te pagan poco y tienes que poner buena cara, aunque estés muy cansada por jornadas agotadoras». Tras dejar la hostelería vendió seguros pateando Vigo. Aseguraba el riesgo de retirada de carné.