Los sindicatos se divorcian del PSdeG

GALICIA

UGT y CC.OO. desairan a Pachi Vázquez con su postura sobre las cajas, al firmar el manifiesto promovido por el PP y el BNG

07 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El secretario general de UGT-Galicia, José Antonio Gómez, y el líder del PSdeG, Pachi Vázquez, tienen en común que son ourensanos. Ambos ganaron un congreso en la primavera pasada para tomar las riendas en las organizaciones hermanas que fundó Pablo Iglesias hace más de un siglo. Vázquez estrenaba cargo y Gómez lo revalidaba otro mandato. El debate sobre las cajas de ahorros, no obstante, distanció a los dos dirigentes y provocó el primer gran divorcio gallego de los socialistas con su universo sindical.

El punto de inflexión en las excelentes relaciones que mantenían la UGT y el PSdeG se produjo el pasado 3 de diciembre. Aquel día, el máximo órgano de la central sindical se pronunciaba a favor de la fusión entre Caixanova y Caixa Galicia. El propio José Antonio Gómez siguió al dedillo este mandato y a finales de ese mismo mes, tras una entrevista con Feijoo, llegó a descalificar como un «experimento» la fusión virtual o SIP que proponía el líder del PSdeG. A Pachi Vázquez le disgustó aquel desmarque de manera soberana.

Las diferencias que se iban dirimiendo entre bastidores en la familia socialista quedaron plasmadas este viernes en una foto para la historia, la que se hicieron en la sala del Estatuto del Parlamento los dirigentes del PP y el BNG con la patronal y los tres mayores sindicatos (UGT, CC.?OO. y CIG) para reaccionar contra el «aldraxe» del recurso de inconstitucionalidad presentado por Madrid. El PSOE se quedó fuera de la foto, pero no Pablo Iglesias, que estaba allí dentro no solo a través de UGT, sino también a través del deseo confeso del 60% del grupo parlamentario socialista, que se colaría en la imagen si tuviera libertad de acción.

Este divorcio con los sindicatos fue especialmente difícil para Vázquez, que desde que se puso al frente del PSdeG intentó privilegiar la relación con la UGT. Primero, contando en el núcleo duro de dirección con el ex conselleiro Ricardo Varela, que fue secretario nacional de la ejecutiva de UGT-Galicia. Después, poniendo al frente del aparato del partido a Pablo García, muy fogueado en los camarotes de Unións Agrarias, la sección de UGT para el campo.

Con estas decisiones, Vázquez expresaba su voluntad a tener de mano a una central sindical con más de 60.000 afiliados, cinco veces más que el PSdeG, lo que la convierte también una fuerza tractora para cualquier partido con aspiraciones de gobernar.

Está por ver todavía si este divorcio se deteriora aún más a cuenta de las cajas. Pero el hecho de que tanto CC.?OO. como UGT enviaran a la firma del manifiesto a sus números dos, y no a los secretarios generales, como sí hizo la CIG, fue un guiño al líder del PSdeG para no hacerlo sufrir más de lo necesario.

En todo caso, quien sale beneficiado con la foto de la unidad sindical es Feijoo, y Vázquez solo logrará recuperar terreno si el presidente le da un trato preferente en la renegociación de la ley de cajas, algo que el Bloque no va a permitir alegremente.