El barón provincial y el líder popular intentan atenuar la polémica en torno al cónclave que decidirá la sucesión
27 ene 2010 . Actualizado a las 14:18 h.José Luis Baltar acudió ayer a Madrid para hablar con la dirección nacional del PP en torno al congreso de los populares ourensanos en el que se decidirá su sucesión. Enojado por la tutela que la ejecutiva regional pretende ejercer sobre ese cónclave y por la decisión de instalar cabinas, urnas y papeletas que garanticen la limpieza del proceso, Baltar llegó ayer a la calle Génova para abordar el problema directamente con Rajoy. El presidente de los populares recibió por la tarde en su despacho al político ourensano poco después de que llegara en su propio coche a la capital. A la salida de esa reunión, Baltar aseguró a La Voz de Galicia que obtuvo garantías de que en el congreso en el que la candidatura encabezada por su hijo, José Manuel Baltar Blanco, se enfrentará a la presidida por el alcalde de Verín, Juan Manuel Jiménez Morán, no habrá injerencias ni del PP nacional ni de la dirección regional del partido. Otras fuentes conocedoras del encuentro, sin embargo, explicaban ayer que durante la reunión Rajoy le pidió a Baltar «en un tono no agresivo ni distante pero tampoco cordial» que actúe con imparcialidad ante el congreso de su sucesión. Rajoy habría exigido al barón que rebajara el nivel de ruido ante una disputa que se presenta más igualada de lo previsto. Uno de los objetivos planteados es que no deben quedar heridas abiertas en el partido tras el cónclave. Según las mismas fuentes, el líder del PP dejó claro a Baltar que no le gustan algunas de las cosas que está viendo en torno a la cita ourensana y le expresó su confianza en que la votación del día 30 será transparente. El todavía líder de los populares ourensanos justificó su precipitado viaje a Madrid asegurando que fue el propio Rajoy quien lo había citado, algo que no fue confirmado tras la entrevista por la dirección nacional del PP. «Rajoy me llamó para hablar y yo vine encantado», afirmó Baltar, que explicó que hubo un total acuerdo y quedó claro que las denuncias de Jiménez Morán, próximo a la dirección del PPdeG, no eran ciertas. «No hay mayor garantía de limpieza en un congreso que el que se vote en urna de forma secreta y que cada cual vote a quien quiera», aseguró, al tiempo que descartó cualquier conflicto con Feijoo o Rajoy tras las aclaraciones recibidas en Génova. Fuentes cercanas a la dirección nacional del PP rechazaron confirmar la versión del contenido del encuentro ofrecida por Baltar. «Rajoy no tiene nada que comentar porque se trata de una entrevista privada», señalaron. El presidente del PP ni siquiera quiso aclarar si, como asegura Baltar, fue él quien lo citó, o si por el contrario se presentó por iniciativa propia. La entrevista no estaba prevista en la agenda oficial del líder popular. No es la primera vez que Baltar plantea un desafío a la dirección del partido. En el 2003 la tensión llegó al extremo de que cinco diputados baltaristas se encerraron en un piso con la amenaza de abandonar el grupo parlamentario y dejar en minoría a Fraga. Tras su reunión de ayer con Rajoy, Baltar descartó en conversación con La Voz cualquier posibilidad de que ese episodio pudiera repetirse ahora, y dejar en minoría a Feijoo, que gobierna con una mayoría de un solo diputado. En el congreso del 2006, Baltar apoyó la candidatura de Cuíña a la sucesión de Fraga, pero finalmente acabó ofreciendo su «respaldo incondicional» a Feijoo.