La política de cohesión, que se canaliza a través de instrumentos como el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, el Fondo de Cohesión y el Fondo Social Europeo, representa la segunda partida más importante del presupuesto comunitario. La primera es la política agraria común, que lleva muchos años en la diana de los antieuropeístas.
En el listado de «ayudas basura» de Open Europe figuran varios ejemplos de subsidios millonarios a grandes terratenientes españoles, entre ellos la Iglesia católica, pero también subvenciones de varios ceros a empresas privadas de sobrada solvencia pero de desconocida actividad campesina. Como Coca-Cola, que entre octubre del 2007 y octubre del 2008 habría recibido cerca de 70.000 euros de ayudas de la PAC para su planta de embotellado en Lisburn, en Irlanda del Norte.
Crisis
El lobby euroescéptico también denuncia que esas ayudas benefician a grandes entidades financieras, muchas de las cuales han estado en el origen de la crisis. El banco holandés ING habría obtenido 690.000 euros; y, en Bélgica, Dexia habría recibido más de 100.000; Fortis, cerca de 1,9 millones y KBC, más de 12,1 millones de euros. En Francia, entidades como Credit Mutuele, Credit Lyonnais y Credit Agricole también habrían tenido ayudas.