Una conductora de transporte escolar, imputada por exceso de velocidad, por saltarse stops y cruzar líneas continuas en curvas
14 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El curso cambia, pero las asignaturas pendientes perduran. Los padres del colegio Mestre Martínez Alonso, de Mos, protestaban el año pasado por las supuestas infracciones que cometía una chófer en las rutas de transporte escolar y este año continúan. Solo que ahora han endurecido las quejas y han llegado hasta Tráfico. Ahora la conductora está imputada por un presunto delito contra la seguridad vial.
La mujer, Patricia P.?A., natural de O Porriño, trabaja desde hace cinco años en la empresa Monbus después de ejercer como acompañante. «Si los padres están tan preocupados por la seguridad de los niños, no sé cómo los siguen mandando conmigo», argumenta mientras espera a que los pequeños suban al microbús. Entre saludos y abrazos a los menores asegura que solo fuma cuando vuelve con el vehículo vacío y habla por el móvil en las paradas. De las infracciones por las que protestan los padres, nada sabe. Sin embargo, el listado que manejan los progenitores y que confirma Tráfico es amplio: saltarse señales de stop, realizar maniobras en lugares con visibilidad nula o muy reducida, cruzar en línea continua en plena curva de la N-550, exceso de velocidad, no señalizar maniobras...
El listado lo escriben ya desde hace años, y este curso, que estrenan instalaciones en la parroquia de Castro, prosiguen. Con todas estas quejas han acudido a Educación y a Tráfico y aseguran que proseguirán con la lucha. Tan concienciados están que realizaron turnos para seguir al vehículo en su recorrido habitual y no han dudado en realizar grabaciones para probar las presuntas infracciones.
Además, aseguran que en el servicio se recogen de forma regular más niños de los permitidos. «El autobús tiene plaza para 25 y hay recorridos en los que coge a 30. Es un peligro, en el pasado ya se cayó al suelo uno de los niños que iba sin asiento propio junto a otros dos», aseguran los afectados. Para Patricia, todas estas acusaciones se deben a «problemas personales».
«Se contradicen, porque por momentos dicen que dejo niños atrás y luego que llevo muchos. Me siguen y me piden explicaciones, pero yo solo se las tengo que dar a la policía local o la Guardia Civil, a ellos no», asegura, convencida de su inocencia. Con la tranquilidad de todos los días toma el volante para iniciar la ruta que recorrerá los barrios de la zona para dejar a los pequeños. La misma por la que prosigue con su labor, aunque es conocedora de la imputación. La decisión la ratifican desde la empresa, que asegura que no ha recibido notificación sobre incidencias y no ha realizado modificaciones en las rutas ni en el personal que las atiende. «Nosotros hablamos con ella y con la firma, pero no nos hacen caso. Una vez salió antes de tiempo del colegio y dejó atrás a seis niños», recuerdan desde la asociación de padres del centro.