En la ría de Ribadeo acaban los vertidos de las parroquias interiores y ganaderas del municipio, donde abundan las fosas sépticas. Esta realidad sirvió al regidor, Fernando Suárez, para exigir fondos para obras de saneamiento el 20 de octubre del 2007, durante la celebración de la declaración como reserva de la biosfera del río Eo, Oscos y Terras de Burón.
Del humedal presumen Asturias y Galicia, al ser reconocida su importancia internacional, por figurar en la Red Natura 2000 y ser zona de especial protección para las aves. Aún así, Ribadeo solo tiene dos depuradoras, la que da servicio al casco urbano y la de la parroquia de Rinlo; ambas vierten al Cantábrico. «A principal ten un tratamento primario, pero agardamos que en breve comece a obra da nova depuradora», explica Suárez: «Queremos que a nova poida tratar os residuos da vila e os das parroquias que baña o Cantábrico, a través dun colector vertebral, pero este é un proxecto a parte». De la orilla gallega, donde está el Centro de Cultivos Marinos, viven de la pesca de bajura y del marisqueo unas 60 personas. En la ribera asturiana cultivan ostras.