«La única justicia que yo busco es poder encontrar a mi padre»

GALICIA

El caso Collarte entra en fase judicial en Portugal y Ourense diez años después de que el constructor, de 72 años, desapareciera durante un viaje de negocios

02 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Lleva diez años luchando. El 5 de octubre de 1999 la vida le dio un vuelco cuando supo que su padre, de 72 años y con un delicado estado de salud, fue secuestrado durante un viaje de negocios a Valença do Minho. Desde entonces, sus esfuerzos vitales se han centrado en intentar encontrar a su progenitor. Ella es médica y sabe que probablemente haya fallecido, y trabaja para que las personas implicadas en su desaparición paguen por ello. Ahora que la Fiscalía de Portugal ha anunciado su intención de juzgar a cuatro personas -dos socios gallegos del constructor, un gestor luso y un delincuente común actualmente en prisión- por el secuestro y la desaparición de Guillermo Collarte, Berta asegura que empieza a ver la luz al final del túnel, pero tiene claro que aún queda mucho por recorrer.

-¿Qué supone saber que por fin los sospechosos van a tener que rendir cuentas ante la Justicia?

-Es el fruto de muchos años peleando contra la incomprensión de mucha gente e intentando que el caso no se cerrara, que se investigara lo ocurrido y se supiera qué pasó. He llegado a tener que oír que mi padre se había fugado y eso ha sido muy duro. Por eso estoy contenta con la labor callada que ha hecho durante estos años la Fiscalía portuguesa y creo que han conseguido un buen resultado, pero no considero que yo haya ganado nada, porque yo todavía no he encontrado a mi padre y esa es la única justicia que yo busco, lo único que podría resarcirme. El día que yo lo encuentre, mi lucha habrá terminado.

-¿Cree que el juicio servirá para que los sospechosos digan dónde se encuentra el cuerpo?

-Tengo la esperanza de que durante el juicio alguno de los acusados se venga abajo y diga dónde está, aunque sea después de tantos años. Yo he vivido la experiencia de ver remover la tierra, de ver trabajar a las palas buscando los restos de mi padre y he deseado que apareciera, pero nunca ha sido así.

-¿Está de acuerdo con el relato de los hechos que ha hecho la fiscala del caso?

-Sí, yo creo que los hechos pudieron ocurrir tal y como sospecha el ministerio público luso. De hecho, las personas que han sido imputadas son las que yo tenía en la cabeza desde el principio, porque fueron las últimas que habían estado con mi padre el día que desapareció. Primero estuvieron en una oficina y después mi padre fue con uno de ellos a un solar. Allí desapareció.

-Dos de los acusados, José Gerardo T.?A. y Luis S.?L., eran socios de su padre y se supone que amigos. ¿Cómo sienta eso?

-Hay imputados que estaban muy unidos a la familia. Uno de ellos había sido los brazos y las piernas de mi padre desde que él sufrió una hemiplejia y se había visto incapacitado para conducir, nueve años antes de su desaparición. Solo puedo decir sobre eso que el hecho de que alguien de tu entorno y confianza te falle tanto es algo muy doloroso.

-¿Está preparada para afrontar tanto este juicio como el que se celebrará por amenazas hacia usted en el mes de noviembre?

-La verdad es que tengo miedo, por mí y por mi familia, por las represalias que estas personas puedan tomar. Diez años después voy a estar expuesta al público y sé que intentarán echar porquería sobre mi familia, pero yo pienso dar la cara.