El ministro de Fomento, José Blanco, pidió ayer a los primeros espadas de las mayores constructoras españolas que asuman su parte de responsabilidad en la senda de la recuperación y arrimen el hombro financiando infraestructuras junto al Gobierno. «España no es un país de resignados y estoy seguro de que todos sabremos estar a la altura del reto colectivo al que nos enfrentamos», dijo el ministro, en un encuentro con empresarios.
Blanco pretende cerrar antes del próximo mes de enero un plan de colaboración público-privada con el que sumar 15.000 millones de euros adicionales al presupuesto de su departamento. Consciente de la falta de financiación que impera en el mercado, el ministro aseguró sentirse dispuesto a «compartir riesgos» en proyectos «claramente financiables, dentro de un escenario en el que podamos caminar de la mano».
Estabilidad presupuestaria
El objetivo ahora, explicó, es buscar fórmulas que respeten la estabilidad presupuestaria -España no puede agrandar aún más su ya notable déficit para pagar infraestructuras- y den un soporte con el que las empresas se animen a colaborar. Blanco trabaja contra reloj con Elena Salgado para articular respaldos públicos a esos créditos, que llegarán en forma de avales o sociedades mixtas.
Por otra parte, la Confederación Nacional de la Construcción mostró su satisfacción con que las inversiones de Fomento «no sufren un recorte significativo» en los Presupuestos del 2010 y ha aplaudido el esfuerzo por crear empleo.