El Gobierno repara la memoria de Moncho Reboiras

La familia del sindicalista fallecido en 1975 había pedido su rehabilitación


Tres disparos por la espalda. La camisa de cuadros que en la noche del 11 al 12 agosto de 1975 llevaba Xosé Ramón Reboiras Noia conserva la prueba de cómo murió este político y sindicalista. Tras los mortales disparos de la policía, el militante de la UPG buscó refugio en un portal. Llevaba peluca y bigote para no ser reconocido. «Fomos miña nai e máis eu recoller o cadáver, porque meu pai estaba navegando», explicó ayer Manuel Reboiras después de recibir de manos del delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro, la Declaración de Reparación y Reconocimiento Personal, expedida por el Gobierno a petición de la familia del sindicalista.

En un acto celebrado en la sede de la Delegación del Gobierno, en A Coruña, Louro señaló que la Ley de Memoria Histórica, de cuya aplicación forma parte la rehabilitación de Reboiras, pretende «poñer as persoas no lugar que lles corresponde» y hacer «unha reparación moral á forma máis extrema de violencia». También elogió la intervención en la tramitación de dicha ley del entonces parlamentario Francisco Rodríguez, presente en el acto, junto con numerosos políticos del BNG, encabezados por Guillerme Vázquez, y sindicalistas de la CIG, como el secretario xeral, Suso Seixo.

Manuel Reboiras agradeció «en nome da súa nai e da súa familia» la rehabilitación de su hermano, al que aludió como «semente de vitoria e compromiso» y recordó también «o seu soño vermello, azul e branco». Tanto sus palabras como los versos recitados por la viuda de Manuel María pusieron la emoción, y las lágrimas, entre los asistentes.

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