La Xunta apuesta por compactar la dispersión de los núcleos rurales

GALICIA

La reforma de la Lei do Solo eliminará la prohibición de construir a más de 50 metros de las aldeas para permitir edificar entre viviendas dispersas en función de su densidad

11 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Desbloquear la construcción en los núcleos rurales sin multiplicar la dispersión que se ha convertido en una de las señas del caótico desarrollo del urbanismo gallego. Este es el complicado objetivo que inspira la nueva reforma de la Lei do Solo esbozada por el Gobierno de Feijoo, sintetizada en la máxima de evitar la conversión de los núcleos rurales en museos y favorecer su revitalización. La solución que la Xunta plasmará en la reforma del 20% del articulado de la ley 9/2002 recupera el criterio de la densidad edificatoria sobre el actual de distancia a la aldea para autorizar nuevas construcciones entre la aldea tradicional y las casas que la circundan. Tal como lo ve el Ejecutivo, no se incrementará la urbanización difusa, sino que se compactará la dispersión.

La norma en vigor impide nuevas edificaciones a más de 50 metros de la construcción tradicional del núcleo. La delimitación de ese perímetro dio lugar a las quejas de los alcaldes, que protestaron por la excesiva rigidez del marco. Ahora Feijoo atiende esas demandas en un ámbito especialmente frágil que el bipartito evitó pisar, y promueve una reforma que no altera las condiciones que regulan la construcción dentro del núcleo, sino que modifica su delimitación para ampliar las posibilidades de edificar.

La clave de la revisión legislativa está en que habilita a los concellos para establecer varios perímetros dentro de su planeamiento, de acuerdo con una nueva tipificación que amplía a cuatro las definiciones de núcleo rural. Así, en cualquier perímetro que exista una densidad edificatoria superior al 33% será posible autorizar nuevas viviendas. Por tanto, de la prohibición de construir a más de 50 metros del núcleo se pasará con la reforma de la ley a la posibilidad de edificar entre las casas aisladas del núcleo, siempre que el perímetro en el que se asientan tenga un grado de consolidación de la edificación que supere el 33%. «Nosotros no marcamos una distancia en metros entre las casas, sino una densidad», explica la secretaria xeral de Urbanismo, Encarna Rivas. Al establecer ese criterio de un mínimo del 33%, la Xunta recupera el concepto de densidad de las normas provinciales de 1991, que es bien conocido por todos los concellos.

La reforma hilvanada por el Gobierno gallego, de cuyo contenido el conselleiro de Medio Ambiente, Agustín Hernández, informará el lunes a la Fegamp, permitirá, en definitiva, rellenar con nuevas edificaciones las parcelas existentes entre casas alejadas del núcleo. En lo que la Xunta defiende como una integración de viviendas aisladas otros pueden ver una multiplicación de asentamientos dispersos. El debate tiene recorrido.