Eran las doce de la mañana. El salón de plenos del Concello de Abegondo estaba lleno hasta la bandera y, ante la falta de aforo, el aula multimedia alivió la curiosidad de los numerosos vecinos que se acercaron a la casa consistorial. La temperatura ambiente iba subiendo y la secretaria, Cristina Alonso, un tanto acalorada, puso en antecedentes a los grupos políticos de cómo debería transcurrir por ley la sesión. Formalizó la mesa de edad, presidida por Carlos Soto, de APdeA, como miembro de mayor edad de la corporación, e integrada también por Alberto Seoane Brandariz, del grupo popular, como componente más joven.
Nada que ver esta sesión con el último pleno vivido en Abegondo hace un mes. En esta ocasión se respiraba una tensión mucho más contenida. Tanto Santiso como Rocha tenían la mirada perdida. En realidad, no hacía falta examinar al contrario. Los dos sabían que aquello era un puro trámite que había que pasar.
El lunes, Rocha se levantó sabiendo que al mediodía le iban a arrebatar la alcaldía en el tablero político. El mismo tablero que a principios de la legislatura se la dio a él.
A José Antonio Santiso, el profesor de matemáticas con plaza en el I.E.S. de Viós, le salieron las cuentas y consumó su tercera moción de censura en su trayectoria, apoyándose en esta ocasión en el voto de un proscrito del PSOE y bordeando el pacto antitransfuguismo.
Santiso y su grupo campan ahora en la parcela de la indefinición, tras la forzada maniobra al solicitar la baja en el PP. Atrás quedan días intensos de maniobras, insultos, documentos notariales, amenazas, incluso de muerte, según denunció ayer el nuevo alcalde, y chantajes, como el de los 60.000 euros que exigió Manuel Eladio Fernández para respetar los pactos del gobierno anterior, según denunció Rocha en la rueda de prensa del pasado viernes.
Lucha por el poder
Dicen los lugareños que Santiso llegó a la política de la mano de Rocha, en 1990. Dos trayectorias que partieron de la misma raíz y que evolucionaron en la rivalidad. Y ayer vivieron un episodio más en su lucha por el poder.
A las 12.55 horas de ayer, Santiso ya era alcalde de su localidad, Abegondo, y la mayoría más ruidosa de los presentes lo celebraron con aplausos, abrazos y besos. Ahora lo que queda de toda esta lucha son los habitantes de Abegondo, un pequeño concello en la provincia de A Coruña que no supera los seis mil habitantes y que representa todo un oasis urbanístico, pero que todavía ve lejos un Plan Xeral.
El protagonismo ahora lo reclaman los vecinos.