El silencio de los vencidos

Lois Blanco

GALICIA

eijoo tuvo una actuación notable. Como ahora que ya ostenta el poder son multitud los trovadores que esculpen en tinta sus hazañas, veamos qué pasó con los vencidos. Leiceaga y Aymerich defendieron ayer con honor y, también, con un exceso de resentimiento al PSOE y al BNG. Cumplieron la labor encomendada por sus partidos, ¿pero eran ellos los que debían de hacerlo?

Hace cuatro años, Manuel Fraga no permitió que nadie lo suplantara en el incómodo papel de replicar en la investidura a su sucesor en la Xunta, Pérez Touriño. Una de las últimas ocasiones en las que Felipe González tomó la palabra en el Congreso fue en mayo de 1996 para rebatir la intervención de Aznar.

Fraga y González llevaban años endiosados, perdieron las elecciones, tomaron posesión de sus escaños, pero no dudaron en dar la cara ante quienes los habían vencido en las urnas. Lo hicieron sin ganas y sin motivación, pero se debían a sus electores. Creo que lo peor de la investidura de Núñez Feijoo ha sido el silencio de los vencidos. Touriño y Anxo Quintana se han equivocado al actuar como dos anónimos diputados mudos. Han sido poco corajudos.