El inicio del actual mandato de Losada, que heredó una alcaldía con mayoría absoluta a la marcha de Francisco Vázquez, empezó con un jarro de agua fría, pues no logró los apoyos suficientes para gobernar en solitario. Entonces, decidió pactar con los nacionalistas, con los que andaba a la greña, desoyendo al ahora embajador ante la Santa Sede, que no se lo ha perdonado. El alcalde se esfuerza en dar una imagen de normalidad a pesar de fricciones o desajustes: los planes excesivos de la Concejalía de Normalización Lingüística, la ordenanza del botellón, la tibia defensa del Bloque del aeropuerto de Alvedro o el intento de amago de Tello -ahora en un voluntario, o forzoso, segundo plano- de impedir la aprobación del último presupuesto... Curiosamente, la salida del bipartito de la Xunta, tras unas semanas convulsas, ha convertido María Pita en una balsa de aceite, quizás porque con la extrapolación de escaños a las municipales se salvarían todavía los muebles, aunque nadie se atreve a decir hasta cuándo durará la paz. Pero el empeño de Losada en contemporizar con ediles del BNG -en lugar de expulsar o sancionar a Ermitas Valencia por sus salidas de tono, ha preferido justificarla por su inexperiencia- ha hecho saltar las alarmas en el coruñesismo que tradicionalmente vota al PSOE. Frente a quienes veían el pacto como el fin del progreso de la ciudad, Losada aclara: A Coruña es, hoy, el motor económico de Galicia, y bajo su mandato se ha iniciado la construcción de la tercera ronda y de la vía Ártabra, han avanzado el plan de Alvedro y el puerto exterior, se ha iniciado la revisión de un plan general, se han rehabilitado espacios comunes (las plazas de Vigo, Pastoriza o Pontevedra), avanza el plan de erradicación del chabolismo, se abren centros cívicos y parques y ha empezado una renovación de una ciudad que necesita mucho más que una mano de pintura. Esas mejoras no evitaron que una mujer muriera hace dos semanas por culpa de una barandilla en mal estado. Preguntado sobre qué proyectos nuevos hay, Losada responde: «Muchos y, sobre todo, encaminados al futuro. Si quiere le voy detallando, porque llevo la mitad de mi vida trabajando al lado de mis vecinos, construyendo con ellos esta ciudad».