La dimisión de Carrera como candidato del PP le da un giro a la campaña electoral cuando más lo necesitaban Touriño y Quintana
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Con asuntos como las onerosas reformas de despachos y la opaca elección de observadores electorales de la Xunta, que salpican al PSOE, o con las turbias oposiciones convocadas por la Vicepresidencia, que minan la credibilidad del BNG, el PPdeG creía tener trincado a los socios del bipartito para afrontar con comodidad el inicio de la campaña del 1-M. Pero en esto, se le apagó la estrella. La dimisión forzosa de Luis Carrera por irregularidades fiscales, que trajo a Galicia la exótica evocación de las Islas Caimán, provocaron un serio tropiezo en las aspiraciones de Núñez Feijoo, dándole de paso un giro inesperado a la carrera hacia las urnas.
Carrera fue visto y no visto como cabeza de lista del PP por Ourense -se mantuvo 21 días en el puesto-, pese a saltar a la arena política con honores de conselleiro de Economía en la sombra. Salvando las distancias, su caso recuerda en algunos aspectos al de un tal Ernesto de Aguiar, ex delegado especial de Hacienda en Cataluña, que se embolsó 300.000 euros (50 millones de pesetas de las de 1987) por asesorar fiscalmente al grupo Torras. Aquello se fue enredando en las cifras hasta obligar al ex ministro Josep Borrell a tirar la toalla y renunciar a competir con Aznar por la presidencia del Gobierno.
Apuesta personal
La inmediata actuación de Feijoo impidió que el episodio del ex directivo de Caixa Ourense emponzoñara sus aspiraciones a la Xunta, aunque a los ojos del partido pone en entredicho su apuesta tan personal al hacer las listas. El tiempo dirá si las corrientes de aire originadas en las Caimán y animadas desde la madrileña calle Ferraz acaban imponiendo su meteorología en la política gallega e inducen a que la Audiencia Nacional se ocupe más que nunca de asuntos del PP, por eso de que estamos en año electoral. O si en cambio volverá el temporal a agitar el tejado del bipartito y a acorralar a Touriño y a Quintana.
En cualquier caso, lo que sí permitió el caso de Luis Carrera es que en el PSdeG y en el Bloque tomaran un hondo respiro. Algunos, como el circunspecto Suárez Canal, cabeza de lista nacionalista por Ourense, se permitió hacer algún chiste con la «fulgurante carrera» de Carrera, mientras la socialista Mar Barcón con que las del malogrado candidato quizás no sean «as mellores mans» para dejar depositada la cartera de Economía de los gallegos.
Pero por mucho que lo de Carrera tenga el efecto de un velo tupido, es muy difícil que acabe tapando del todo los despropósitos que tienen su origen en la Consellería de Presidencia, como las reformas y decoración de interiores por valor de 3,9 millones de euros, o la captación de observadores de la Xunta para los comicios del 1-M, que presuntamente se habría hecho a través de las sedes del PSOE.
Ni tampoco tapará, porque el proceso sigue su curso, la indefendible convocatoria en vísperas electorales de más de 300 plazas de personal fijo en las galescolas y en residencias de mayores auspiciada por el Bloque, un asunto que hace trizas a las bases del nacionalismo.