La modificación de la ley permitiendo transferir sus pisos no satisface a los casi cien afectados, que compraron legalmente y se convierten en concesionarios
04 feb 2009 . Actualizado a las 02:07 h.Moaña es uno de los municipios gallegos más afectados por la aplicación de la Ley de Costas. Cerca de cien familias compraron o hicieron sus pisos y casas antes de su aprobación, en 1988, con todas las bendiciones. Las registraron, la mayoría viven en ellas y, de pronto, Costas les dice que no son propietarios, aunque pueden seguir ocupándolas como concesionarios por 30 años prorrogables. El organismo no cumplió todavía el siguiente paso: notificar al Registro de la Propiedad que incluya una anotación indicando que la propiedad es del Estado.
La modificación de la ley permitiendo a los antes propietarios y ahora concesionarios transferir sus pisos en venta o herencia no satisface en absoluto a los afectados. «Para nós, non di nada. Non queremos concesións de trinta ou cen anos, senón que se nos recoñeza unha propiedade que compramos legalmente e pola que pagamos os nosos impostos», dice José Gallego, presidente de la Asociación de Afectados pola Lei de Costas y aún titular del 2.ºC del edificio Salitre, una construcción de 28 viviendas ubicada en el casco urbano, frente al concello moañés.
Con licencia
El Salitre, una mole levantada sobre relleno, se empezó a construir en 1980 con licencia municipal e informe favorable de Costas. Varios vecinos compraron en plano. Peregrina Fervenza registró el suyo, el 4.ºD, en 1982. Le costó tres millones y medio de pesetas. «Todos compramos, que non nolo deron», dice esta mujer. «¿Onde estaba Costas en 1980, cando se empezou a construir o Salitre, ou en 1963, cando se inaugurou o hotel Arenas a bombo e platillo?», reitera José Gallego.
Isolina Álvarez y su marido adquirieron el 1.ºA del Salitre en 1998. El piso estaba correctamente registrado, pero, como estaba dentro de la línea de deslinde, preguntaron. La respuesta, afirman, fue que no existía ningún problema.
José Durán adquirió su vivienda en el edificio La Junquera, levantado hace casi treinta años en lo que había sido un humedal al que hace referencia su nombre. Hace ya años que desapareció, tras la construcción de la ahora PO-551 y, más tarde, los colegios públicos de Reibón y Seara, los mayores del municipio. El edificio está situado en la trasera de estos colegios, a más de cien metros de la playa, pero está dentro del dominio público. «Isto non pasa nin neses países desordenados que hai por aí abaixo», afirma Durán. «Temos unha escritura de propiedade, está rexistrado, teñen licencia. ¿Entón, de que valen?», añade.
En el casco urbano moañés hay cuatro edificios y una docena de casas en dominio público, con un total de 71 viviendas levantadas entre 1963 y 1981 con licencia municipal. Hay varias construcciones más parcialmente afectadas, así como los dos colegios citados, una conservera, el club de jubilados (la antigua Casa do Pobo, levantada en la República) y el centro de salud.
Contenciosos
La asociación y el propio Concello moañés presentaron sendos contenciosos con el objetivo de que se cambie el deslinde. A los afectados no les sirve la modificación de la ley. «¿Quen vai ser tan inocente para comprar unha vivenda que sabe que ten problemas?», pregunta Gallego.