Las cosas que cambian con un bebé (y las que tienen que esperar)

La Voz

GALICIA

Ramón tenía un despacho en su vivienda, con su ordenador, sus libros y sus cosas. Ahora ya no lo tiene. La habitación la ha ocupado Ruth y los muebles son el único gasto extraordinario que se han permitido con la ampliación de la familia, aunque el coche se ha quedado pequeño porque viajar con la niña implica un voluminoso aparataje: «Moverse es un suplicio», dice Ramón. En otras circunstancias se plantearían cambiar de coche, pero el horno no está para bollos y esto tendrá que esperar. Así que salen menos y, cuando lo hacen, dedican más tiempo a encajar las bolsas y la sillita en el maletero. Carolina lo sabe bien porque este verano hizo el viaje hasta Valencia para ver a su familia y pasar unos días cerca del mar «de minivacaciones». Otro tijeretazo a la antigua vida.

¿Ha sido 2008 un mal año para ampliar la familia? «Aquí en Quiroga, se hacen muchas bromas con los 2.500 euros, porque nacieron muchos niños», señala Carolina, «pero yo sé de familias que lo están pasando muy mal». Ramón responde con lo que parece una evidencia clara: «Peor será para los que la amplíen en el 2009».