El PPdeG se lanza a destripar

Domingos Sampedro

GALICIA

Feijoo emula la estrategia de cuando Fraga llegó a la Xunta con críticas a los coches y a los chaqués de los conselleiros de Laxe

02 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Esto es como una serie de estreno en televisión. Si funciona, se hacen nuevos capítulos y el argumento se puede prolongar más y más para tener enganchada a la audiencia». De esta forma tan gráfica describía un diputado del PPdeG la estrategia de destripamiento lanzada por esta formación contra el bipartito de la Xunta, en la que se echa mano a los coches oficiales, a los despachos o las suculentas comidas que se ofrecen con fondos públicos para remarcar la imagen de lujo y dispendio del Ejecutivo autonómico.

La descarnada campaña emprendida por el equipo de Núñez Feijoo devolvió el entusiasmo a los populares, en la medida que su estrategia logró dar la vuelta a España, a la vez que encendió algunas alarmas rojas en la Xunta, especialmente en el flanco socialista, que se vio abocado a tomar medidas excepcionales para frenar el vendaval político y preparar algún golpe a modo de respuesta. Y con toda probabilidad, esto no hizo sino empezar, pues tanto el PP como ahora también el PSOE están produciendo nuevos episodios para mantener el culebrón hasta las autonómicas, en tanto el BNG se esfuerza en marcar distancias con estas polémicas.

En Galicia existen algunos antecedentes de este estilo de oposición que se remontan a la contundente campaña lanzada por los populares en 1989 para desalojar de la Xunta al tripartito de González Laxe. Entonces se sacaron a colación argumentos que van desde la superficie devastada por los incendios hasta elementos que no sorprendían en la actual hoja de ruta del PP. Es el caso, por ejemplo, de una denuncia hecha por Vázquez Portomeñe en la que reprochaba al tripartito que comprara en apenas dos años 206 coches oficiales para altos cargos. O del episodio, también llamativo, de los once chaqués para el uso personal de los conselleiros de Laxe, en los que la Xunta gastó 900.000 pesetas de la época y que fue utilizado con empacho en la campaña que le abrió a Fraga las puertas de San Caetano.

Lo que ocurrió en los 16 años siguientes del fraguismo con los coches, los trajes y los desmanes ya es otra historia, si bien en el PPdeG creen que su pasado ya fue juzgado al pasar a la oposición y ahora hacen las cábalas: si antes funcionó bien el discurso destripador, para asombro de la ciudadanía, ahora puede ocurrir lo mismo.

En el propio PSdeG perciben claramente la amenaza de que se pueda producir un «desgaste e desmobilización» de sus bases, aunque no tanto un trasvase de votos hacia la derecha, que podría comprometer su continuidad en el Gobierno. Por ese motivo hay voces socialistas que valoran la posibilidad de hacer ahora lo que no hicieron en el 2005 y airear todo el polvo que dejó el fraguismo escondido debajo de las alfombras.