La fiscala sostiene la tesis de que los acusados son coautores (su participación fue necesaria para el crimen) de un homicidio con abuso de superioridad porque eran tres contra uno, Josiño iba desarmado y estaba bajo la influencia de alcohol.
La prueba de que Josiño estaba indefenso la aportó su hermano Maikel, de 15 años, que lo acompañaba esa noche. Este relató al jurado, apoyado por su madre en el estrado, que «mi hermano estaba tan borracho que lo tocaban con un dedo y se caía». En el juicio también hablaron su madre y su hermana Vanesa, que no pudieron contener las lágrimas. También compareció la presidenta de la asociación colombiana en Vigo, a quien acudieron a pedir consejo las madres de los implicados y el propio John Harby.
Maikel negó que Josiño tuviese incidentes previos con los agresores en la zona del botellón. Contó que, a la dos de la madrugada, vio vomitar a su allegado en la acera. «John y otros se burlaban de él, mi hermano se giró pero un portero le agarró», dice.
Añade que John volvió al poco con Carol y Carlos Enrique y «ella golpeó a Josiño en la cara y le agarró de los pelos. Mi hermano cayó al suelo». Maikel vio a John sacar una navaja e ir hacia Josiño pero los porteros les protegieron. «Josiño sabía que corría peligro» y acordaron volver a casa en taxi. No les dio tiempo. Los colombianos regresaron y les persiguieron navaja en mano. Un portero agarró a Maikel y lo metió en un pub. No vio el crimen. «Querían ir a por mí también», dijo.