Touriño intenta encajar en la cúpula del PSdeG a todo el poder territorial

GALICIA

De puertas afuera se libra un debate de ideas, y de puertas adentro se habla de personas. El secretario general del PSdeG-PSOE y presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, perfila los últimos detalles de la propuesta que elevará el sábado en el undécimo cónclave socialista, en el que se aprobará una nueva dirección para el partido que, por fuerza, habrá de conjugar la renovación con la veteranía. Los llamados barones territoriales mueven pieza para no perder comba en este proceso, provocando que Touriño tenga que hacer encaje de bolillos para evitar que haya vencidos.

Los mayores exponentes del poder territorial socialista ya hicieron su apuesta para colocar a personas afines en la cúpula del partido. Tanto la provincia de Lugo, a través del secretario de Organización, Ricardo Varela, como la de Ourense, mediante su secretario provincial, Manuel Pachi Vázquez, hicieron sus apuestas para ocupar los puestos dos y tres de la dirección, aunque sea a costa de desplazar al diputado pontevedrés Antón Louro de la secretaría de Relaciones Institucionales con la finalidad de colocar a una mujer en su sitio.

El pulso

No obstante, la delegación pontevedresa no parece dispuesta a ceder fácilmente y ayer mismo los representantes de 110 compromisarios (todos los de la provincia, excepto los de Vigo) mantuvieron una un encuentro para fijar su posición ante el cónclave y exhibir músculo.

En dicho encuentro, los portavoces comarcales habrían acordado, según ha podido saber La Voz, defender que esta provincia mantenga el número tres de la organización en la persona de Antón Louro, aunque también están dispuestos a facilitar la incorporación de hombres y mujeres a la ejecutiva nacional para contribuir a la renovación que desea Touriño.

A 48 horas vista de que se inicie el cónclave, la incertidumbre parece hacer presa de algunas delegaciones, pues casi nadie conoce las verdaderas intenciones del secretario general. El propio Touriño no daba ayer muchas pista al anunciar de que del congreso deberá ser una apuesta «de confianza no país e na cidadanía» y una oportunidad para poner en marcha una hoja de ruta para superar la situación de dificultad económica.

Las palabras del jefe del Ejecutivo no han hecho concesiones a los asuntos orgánicos de este congreso, quizás para no desvelar antes de tiempo sus verdaderas intenciones. En cualquier caso, el melón está abierto y el parte del interés que tiene este cónclave es despejar la incógnita del número tres, de calibrar el alcance de la renovación y de comprobar si el PSdeG opta por el actual modelo de compatibilizar los cargos en la Xunta y en el partido u opta por definir dirigentes con mayor dedicación a la organización política.