La lucha de la plataforma de Portas derivó con el paso de los meses en la constitución de otra a nivel gallego, Salva o tren. En ella están integradas varias asociaciones y sindicatos de estudiantes y ferroviarios. Una de sus principales protestas fue la manifestación celebrada el pasado 7 de mayo en Santiago.
Desde la plataforma de Portas siempre tuvieron claro que la suya era una batalla que afecta a Galicia y no un simple empeño local «de cuatro iluminados», como dice Lucía Latorre. «Ahora es Portas, pero van a ser otras pequeñas estaciones y no tan pequeñas». Aunque las primeras gestiones para reclamar el mantenimiento del servicio regional hasta la creación de un verdadero cercanías en la comunidad fueron «bien» y recibieron «buenas palabras», nunca consiguieron sentarse en la misma mesa con la conselleira de Política Territorial, María José Caride. Sí fueron recibidos por cargos de los tres partidos políticos mayoritarios y por el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Delfín Fernández.
«El responsable del cierre de la estación es Fomento, pero el Gobierno de Galicia también, por no estar en la calle y defender un transporte público de toda la vida como es el tren del pueblo», remacha Lucía Latorre.
En los últimos meses la plataforma se siente «perseguida» por las autoridades políticas y policiales. No obstante, la portavoz del colectivo desvela que ya tras la primera reunión vecinal, celebrada el 24 de noviembre del 2007, un policía de paisano se presentó en su casa. «Me dijo que nos lleváramos bien y le contesté que yo no iba a ser su cómplice». Para esta mujer, los gobernantes son unos «irresponsables» y unos «delincuentes de guante blanco» que están «provocando al pueblo, que está peleando con dignidad».