La edificación permitida en el monte Piñeiro se disparó en el 2002 para crear el «nuevo pueblo»
GALICIA
El alcalde de Miño y sus asesores defienden el plan para crear la macrourbanización, en el que trabajan desde el 2002, cuando se aprobó el Plan Xeral y se incrementó la edificabilidad en el monte Piñeiro: «De un 0,2, que era lo permitido en el resto, a un 0,6, para poder crear un nuevo pueblo», detalla el asesor Juan Herva.
El alcalde asegura que se informó a los vecinos y les advirtió de que no vendiesen «por su bien». También critica con ferocidad al PSOE de la localidad, cuyo grupo-aunque ninguno de sus ediles de entonces está en la corporación actual- «votaron a favor del plan». Sobre la supuesta amenaza de expropiación que recibieron algunos, detalla que este era el sistema previsto ya desde el 2002. Asimismo, anuncia que demandará a varios ediles socialistas.
Opciones de compra
Para Maceiras, «queda fuera de toda duda que la aprobación del expediente fuese turbia o se supiese de antemano la empresa ganadora». Es más, reconoce que circulaban «rumores» que otorgaban el proyecto a Fadesa. Los responsables municipales denuncian las maniobras de la empresa Vallehermoso (demandante en el proceso judicial): «Firmaron opciones de compra con un contrato al que añadieron una cláusula sin informar a los vecinos», entre otras muchas irregularidades, para presionar a los propietarios. «El letrado de la plataforma de afectados es el mismo que el de Vallehermoso y el que cobró tres euros de comisión por metro vendido», detallan, y revelan que esta firma compró los terrenos a 84 euros el metro cuadrado y pretende venderlos ahora a más de 120.