Existe la creencia generalizada de que las listas de espera son exclusivas de las escuelas públicas, pero, según los testimonios recogidos, no es exacto. En algunas privadas también hay que esperar.
José Antonio Suárez, responsable de la escuela A Ledicia, en Carballo, dice que ese problema se le presenta sobre todo en los horarios matinales, porque por las tardes «hay plazas». Si se registra alguna baja por las mañanas, añade, se llama a alguien de la lista para cubrirla. En su centro hay matriculados 140 niños, a cuyos padres se les cobran 156 euros por cinco horas, 256 si se incluyen servicios complementarios y comedor. Ese precio es unos 50 euros más elevado de lo que se pagaría, por ocho horas diarias más servicios, en la escuela municipal coruñesa de Monte Alto.
Quien dice no haber tenido listas de espera es Maite Atanes, de Pulgarcito, en Ourense, pese «a que a demanda foi moi alta e quedaron nenos fóra. Pero, claro, todo o mundo quere plaza pola mañá», concluye antes de señalar que cobra 118 euros por cuatro horas.
Cativos es una red de escuelas infantiles que gestiona 700 plazas en 14 centros gallegos (diez municipales, dos en hospitales, uno de la Armada y uno privado). Su directora de proyectos, Elisa López, señala que este año ha habido una mayor demanda de plazas. «Hay gente -dice- que puede no ver atendida su solicitud de un año para otro, según la puntuación que obtenga al valorarse su situación. Un proceso que, por cierto, es público porque está regulado por el Decreto 70/2002 de la Xunta».
La casuística es muy diversa, tanto como las situaciones personales, las tarifas e incluso las propias listas de espera. En el Servicio Municipal de Educación de A Coruña afirman, sin embargo, que las listas no se mantienen de un curso para otro.