Un edificio abandonado y que se incendió hace dos años se derrumba en el centro de Ferrol

GALICIA

El desplome obligó a desalojar a tres vecinos, aplastó un coche y dañó otros dos

13 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Un ruido «brutal», a juicio de quienes estaban cerca, levantó de los sofás y las mesas a los vecinos de la calle Magdalena, una de las principales arterias del casco histórico y comercial de Ferrol. Un edificio se había derrumbado parcialmente cuando eran apenas las cuatro de la tarde, y en varios locales de hostelería de esa vía apuraban a sus últimos clientes.

Bajo los escombros apenas se podía distinguir nada en ese momento, según los testigos, pero poco a poco se fue despejando la situación y aparecieron los primeros daños: un vehículo, justo delante del inmueble, había quedado totalmente destrozado, mientras otros dos presentaban daños de consideración. Los bomberos aparecieron apenas unos minutos después y junto a varios agentes de la Policía Local pusieron en marcha un dispositivo que comenzó con el cierre de la calle -una de las más transitadas de Ferrol- y la retirada de los primeros escombros para comprobar si había provocado daños personales. Afortunadamente, bajo las piedras no se halló nada.

Localizado en el número 96 de esa calle, el edificio se encontraba abandonado desde hace años y sin solicitud formal de sus propietarios para rehabilitarlo. Junto a otros dos inmueble, había sido pasto de las llamas en febrero del 2006. Tras aquel incendio, se apuntaló la estructura y poco más: uno de los inmuebles es ya un solar y el que ayer se vino abajo era ocupado ocasionalmente por mendigos, según confirmaron varios residentes. Desde aquella fecha, en el edificio no se habían hecho nuevos trabajos de reforma. Las primeras hipótesis apuntan a que la acumulación de agua -en Ferrol se han registrado esta última semana 82 litros por metro cuadrado- en el muro medianero -que se habría hinchado- pudo haber provocado un rápido deterioro del edificio de tres plantas, que tiene una altura de unos 12 metros.

El derrumbe obligó a desalojar las pocas viviendas ocupadas cerca y dos locales comerciales en la parte trasera del edificio que da hacia la plaza de Armas. En total, tres personas durmieron fuera de sus casas por precaución, según indicaron desde el Ayuntamiento. Antes de que se produjera el incidente, en torno a las dos de la tarde, una dotación de bomberos ya se había acercado por la zona después de que algunos vecinos denunciasen que había cascotes en la acera. Los técnicos comprobaron el estado y retiraron el material. Apenas dos horas después se produjo el suceso. «Fue algo tremendo», relataba María del Carmen, vecina del edificio de enfrente y propietaria de uno de los coches dañados.

Los bomberos comenzaron a retirar parte del inmueble en pie un par de horas después. La zona más delicada es la fachada, con una galería de madera, que se inclina de forma peligrosa sobre la calzada. De hecho, los técnicos municipales estudian aún cómo proceder a su retirada. Según fuentes de Urbanismo, la extracción de todo el material se prolongará durante los próximos días. Después se retirarán escalonadamente todos los elementos de la fachada.