Obras públicas y compañías castigadas por los ataques

GALICIA

Los atentados contra la actividad de empresas gallegas y obras públicas en la comunidad se han prodigado en los últimos años. Quizá la más espectacular haya sido la quema de cuatro autobuses y parte de la marquesina que cubría los andenes de la estación de Carballo en el 2006, que causó daños por valor de 900.000 euros. Pero no fue la única.

Fue en marzo del 2001, a causa de la huelga de transportes de La Unión. Ciudad de la Cultura. En noviembre del 2001 se frustró un intento de sabotaje a las obras con explosivos preparados para ser activados en 17 camiones.

Las oficinas de la firma Soaga fueron incendiadas en agosto del 2003. Un mes después, destrozaron los silos de maíz de la cooperativa sarriana Cogasar.

En el otoño del 2005, la comarca de Bergantiños fue testigo del sabotaje a un camionero de A Laracha al que le calcinaron dos camiones. Además, Vimianzo se sobrecogió con los incendios de diez alpendres de la aldea de Comareiro entre los años 2005 y 2006. También en el mes de marzo de ese año, una excavadora de la empresa Ponciano Nieto fue pasto de las llamas en Malpica, sin que tampoco se conozca la autoría.

En abril del 2006, seis encapuchados atacan la sede de La Estrella en Pontedeume, queman dos camiones de la firma y agreden al vigilante.

En junio del 2006 estalla uno de los tres artefactos incendiarios colocados bajo las máquinas que trabajaban en Teo en las obras de la autovía Santiago-Brión.

En agosto del 2006, 14 casetas de pescadores de Arou, en Camariñas, fueron arrasadas por las llamas. Las sospechas recayeron en la actividad furtiva.

En octubre del 2006 se incendia la cámara de secado de la planta de basuras de Sogama en Cerceda. Un año más tarde, se produce una explosión en la depuradora de Vigo.