El grupo desmantelado la semana pasada ejercía de gestoría exprés, y se dedicaba a hacer gestiones para evitar el pago del impuesto de transmisiones en la compra y venta de automóviles. Las transacciones se llevaban a cabo a través de concesionarios inexistentes que supuestamente compraban vehículos a personas particulares para saltarse el pago ante Hacienda de los impuestos obligatorios. Los documentos falsos eran tramitados por los funcionarios de la Dirección General de Tráfico, que daban fe al trámite realizado.
La red, entre otras irregularidades, también daba el alta a documentación de coches comprados en una planta de desguace de Madrid, y ahorraba gastos.
Durante las detenciones de la semana pasada, la Guardia Civil intervino numerosa documentación que se considera clave en la investigación. Uno de los registros se produjo en una céntrica calle de la ciudad de Vigo, concretamente en el domicilio del empresario vigués detenido, un individuo que se dedica a la compraventa de automóviles.
En la operación también se arrestó al dueño de una taller del municipio pontevedrés de Ribadumia. Las diligencias del caso se iniciaron en Lalín.
Las pesquisas determinaron que un coche dado de alta tras ser comprado había sido robado, hecho denunciado por su dueño. En el marco de la trama, este y otros vehículos evitaron pasar la ITV.