Una caída a causa del hielo impidió a una estradense y a su hija examinarse en el recinto ferial de Silleda
16 dic 2007 . Actualizado a las 02:55 h.Solo 7.560 personas, de las 13.263 inscritas, un 57%, optaron ayer a una de las 205 plazas del cuerpo subalterno de la Xunta (grupo E). A las 12.05 horas se procedió a la llamada de los aspirantes en cada una de las 41 puertas de acceso a los pabellones 1 y 2 del recinto ferial de Silleda, y a las 13.20 daba comienzo el examen, vigilado por 300 personas de la organización. El tiempo: 90 minutos para contestar a un test de 80 preguntas. La nota del aspirante 250 será la que marque el aprobado. De los presentados, 59 necesitaron mesas adaptadas. Dos mujeres de A Estrada, una madre y su hija, no pudieron realizar la prueba. A las 11.30 la madre sufrió una caída al resbalar en una placa de hielo en el suelo. La mujer fue atendida por el personal médico y sanitario del 061, que desplazó una ambulancia hasta el lugar, cerca de la entrada principal al pabellón 1. La médica colocó un collarín a la mujer, que fue trasladada al PAC de Silleda y de allí al Clínico de Santiago para realizarle una radiografía. Su hija la acompañó. Test con contracciones A la misma hora del inicio de la prueba, otra mujer era examinada en un hospital de Vigo por el tribunal que se desplazó hasta allí. La opositora se encontraba en un estado muy avanzado de su embarazo y, según comentaba ayer la subdirectora de Provisión e Selección, Eduarda Varela Castro, tenía ya contracciones muy fuertes. La entrada al recinto se realizó por la mañana de forma escalonada, pero a la salida se produjeron algunas retenciones. La mayoría optaron por llevar el coche y acudir en compañía de la pareja, el marido o la esposa, los niños y hasta del perro. Varias de estas mascotas se pasearon por el recinto, unos con abrigo y todo, y mataron la espera echando unas carreritas al sol. Otros echaban en falta que no hubiese columpios o un parque infantil para entretener a los niños mientras esperaban que progenitores o familiares hiciesen el primer ejercicio de esta oposición. Alguno, más previsor, se trajo la pelota de casa para jugar con el pequeño. Ayer entre los asistentes había quienes, como Araceli Espiño, de A Estrada, o Vanesa García, de A Coruña, se presentaban por primera vez y quedaban impresionadas con las dimensiones del recinto y la aglomeración de gente. Hubo otros, como Xosé Ríos, de Sobrado, que ya eran veteranos. Ríos sugería ayer que pese a que la situación geográfica de Silleda dentro de Galicia es muy buena, «ao mellor podían achegar as oposicións como as do Estado e que foran nas facultades de cada provincia». Daniel Coira Miranda también probó ayer suerte por primera vez. Vista la proporción de plaza por opositor, creía que no le iba «a tocar la lotería», pero su filosofía era la de «si no juegas, no ganas». Ana Rodríguez, de Muíños, no se llevó amuletos a Silleda, al igual que otros muchos, pero sí «tres ou catro bolígrafos, non vaia a ser o demo», decía. Con ilusión y mucho más tranquilo que la primera vez se presentó el coruñés Emilio Blanco García. El de ayer era el segundo intento y una lesión que derivó en una operación de rodilla le hizo acudir al examen en silla de ruedas. Una circunstancia que, dice, le dejó «mucho más tiempo para estudiar».