Aspira a convertirse en una fábrica de contenidos culturales. Asturias decidió a principios de este siglo recuperar un edificio emblemático construido durante el franquismo y transformarlo en un gran centro educativo enfocado hacia la creación artística. La antigua Universidad Laboral de Gijón empezó a construirse en 1948 como una ciudad ideal (disponía incluso de su propia granja) pensada para formar a las siguientes generaciones de obreros como profesionales altamente cualificados. Durante décadas, el complejo preparó a centenares de torneros, maestros industriales, fresadores o peritos hasta que en los ochenta inició un imparable deterioro que se frenó en el 2001. Ese año, el monumental grupo de edificios de 130.000 metros cuadrados pasó a ser competencia del Gobierno autónomo, que puso en marcha un ambicioso plan que aún hoy sigue en marcha. Rebautizado como Ciudad de la Cultura, la Laboral acoge hoy varias facultades, una escuela superior de arte dramático, un teatro, un conservatorio, un centro de arte y creación industrial, un centro de formación profesional y la televisión pública asturiana, entre otros espacios, en los que conviven a diario más de 4.000 personas. En realidad, cada una de estas piezas forman parte de un plan pensado para que estas unidades aparentemente autónomas interaccionen entre ellas, de modo que se conviertan en grandes generadoras de conocimiento. Vivero de creación La hoja de ruta diseñada por la Consejería de Cultura pretende que el centro de arte y creación industrial no sea solo una sala de exposiciones, sino un vivero de creativos e intercambio artístico, en el que, por ejemplo, impulsar nuevas soluciones en áreas como los videojuegos, una vocación que se pretende extender a cada una de las unidades del complejo. Jorge Fernández León, viceconsejero de Cultura del Principado e impulsor del proyecto desde sus inicios, condensa en una frase la filosofía de la obra: «La Laboral tiene una potencialidad enorme para convertirse con el tiempo en un espacio muy singular».