Los implicados en el crimen de Vilanova ya habían tenido problemas con la policía
14 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Nadie podía imaginar que una pelea entre chavales de A Illa y Vilanova podría acabar con una muerte, pero lo que sorprendió a pocos fue conocer la identidad de los protagonistas de esta triste historia. «Ninguno de ellos era un angelito», coinciden en señalar los vecinos consultados a uno y otro lado del puente.
El asesinato de Christian Willisch Diz, de 18 años de edad, ha colocado en el centro de atención una realidad que a la mayoría les resulta lejana: cómo viven algunos jóvenes la noche.
Los propios implicados reconocieron que habían bebido en exceso y está por comprobar que se consumieran otro tipo de sustancias. Lo que sí se comenta en Vilanova es que los detenidos por su implicación en el caso se movían en ambientes en los que el trapicheo y el consumo de drogas es algo corriente. Son chavales que ya se han visto obligados a escapar de la policía en más de una ocasión, por ejemplo por intentar robar una máquina expendedora de chocolates, aunque ninguno tiene antecedentes penales.
La última vez que se las vieron con los agentes fue el jueves día 6, dos días antes del crimen. Antonio Pouso Aydo, O Cuco , y Abraham Rey Alonso tuvieron un accidente en la calle de A Cerca (Vilanova). La Policía Local instruyó las diligencias por un delito contra la seguridad del tráfico y comprobaron que O Cuco , que iba al volante, circulaba a excesiva velocidad. Además dio positivo en el control de alcoholemia. El coche volcó y el impacto provocó una lesión a Abraham, que tuvo que ponerse un collarín. Aún lo llevaba el fin de semana en la discoteca.
Horas muertas en el parque
A los agentes no les sorprendió el incidente. Antonio y Abraham son de los habituales en el jardín Umbrío. En este parque, situado frente al consistorio, se reúnen jóvenes que pasan las horas muertas en la calle. Hay dos o tres pandillas diferenciadas: una se suele apostar en la marquesina y otra en la zona de árboles, y casi todas las tardes y noches se dejan ver.
A O Cuco y a Abraham no se les conoce ocupación, aunque el primero llegó a trabajar de albañil. Pese a todo no les faltaba dinero para pasar los fines de semana de copas.
En su entorno se encuentran otros casos de conflictividad. La abuela de Antonio, conocida como María a de Currás , se hizo habitual de los medios de comunicación hace unos años por su comportamiento controvertido en diferentes actos públicos a los que asistía. Y un tío abuelo suyo fue a la cárcel acusado de un homicidio. Pocos hubieran creído que Antonio llegaría a tales extremos. Ni siquiera su débil complexión física hacía presagiar que tuviera arrestos para empuñar un cuchillo en una pelea. Los que lo conocen creen que no era su intención matar a Christian. «Non creo que quixera facelo», explica un conocido. Pero hundió el filo en el peor sitio: el corazón.
Abraham Rey, él sí con una apariencia física más fuerte, se ha visto mezclado en muchas broncas pese a su juventud. Desde su niñez ya ha visto de cerca la tragedia puesto que su padre falleció después de una azarosa vida marcada por la drogodependencia. No acabó los estudios.