i en la sede del Partido Popular de Vizcaya ni en la central de Guipúzcoa dan crédito a lo que está sucediendo con las credenciales remitidas desde O Grove. «Es que algo así sería innecesario, porque, con los números en la mano, recibimos más solicitudes para completar las candidaturas de las que necesitamos, y de ninguna manera podemos consentir que se emborrone el acto noble y solidario de cientos de militantes del PP en toda España», explicaban ayer fuentes conservadoras del País Vasco. La gerencia del PP guipuzcoano describe, en concreto, la secuencia que debe seguir la documentación de cualquier ciudadano que quiera colaborar con la confección de sus candidaturas: «En primer lugar, tiene que ponerse en contacto con su sede local o, directamente, con la provincial. Allí debe firmar una autorización personal y entregar copia de su documento de identidad». Las estructuras provinciales del partido conservador son las que se encargan de reunir las distintas solicitudes para, a continuación, remitirlas a la sede central de Madrid. En el último paso, los populares vascos acuden a Génova para recoger las credenciales y, ya de vuelta en Euskadi, distribuirlas aleatoriamente entre las candidaturas de aquellos municipios que sus propios militantes no son capaces de completar, con la amenaza de ETA y su entorno siempre presente. «Esta vez -añaden desde San Sebastián- hemos ido a Madrid dos veces». Con ocasión del 27-M, el PPdeG ofreció alrededor de 400 voluntarios al PP vasco. La raíz del problema, en fin, remite a Pontevedra, donde la preocupación de la cúpula popular es evidente. El siguiente tirón del hilo conduce ya directamente al partido en O Grove. Y ahora, también, a A Illa de Arousa. El ex regidor grovense, Miguel Pérez, negó el pasado jueves que la documentación correspondiente al primer caso que salió a la luz tuviese su origen en la agrupación local. Es más, el anterior alcalde calculaba que de la villa apenas habrían partido «una o dos autorizaciones». Anoche, sin embargo, convocó a una reunión a al menos cuatro de los vecinos afectados por esta situación. Lo que indica, cuanto menos, que existe la percepción de un problema mayor que el admitido inicialmente.